El presidente Alejandro Toledo (izq.) y el nuevo ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, saludan a la prensa en el palacio presidencial de Lima.

Último chance para Toledo

Un nuevo y reestructurado Gabinete de Gobierno fue juramentado ayer en Perú, el segundo en dos meses Escándalos de corrupción destruyeron credibilidad del Presidente y causaron demandas de que renunciara Marco AquinoReuters LIMA.- El primer ministro Carlos Ferrero pidió a los peruanos paciencia para satisfacer las demandas sociales, al asistir el lunes al juramento de […]

  • Un nuevo y reestructurado Gabinete de Gobierno fue juramentado ayer en Perú, el segundo en dos meses
  • Escándalos de corrupción destruyeron credibilidad del Presidente y causaron demandas de que renunciara

Marco AquinoReuters

LIMA.- El primer ministro Carlos Ferrero pidió a los peruanos paciencia para satisfacer las demandas sociales, al asistir el lunes al juramento de un nuevo Gabinete, en el que destaca un ex ministro de Economía, alabado por los mercados financieros y rechazado por los sectores populares.

“Es conocido que las demandas sociales son urgentes, pero también se sabe que no se puede hacer todo a la vez”, dijo Ferrero tras la jura de casi la mitad del Gabinete, el segundo en dos meses, integrado por 15 ministros y el primer ministro.

“No nos alcanzan los recursos, en consecuencia hay que priorizar”, agregó ante periodistas.

El eje del nuevo Gabinete, con el que el presidente Alejandro Toledo busca poner fin a la crisis que sacude al país, por escándalos de corrupción, es un controvertido ex ministro de economía, que se vio obligado a abandonar su cartera en medio de una revuelta contra las privatizaciones.

El banquero Pedro Pablo Kuczynski volvió al Ministerio de Economía junto a otros seis nuevos ministros “independientes”, para revertir los problemas que enfrenta Toledo, cuyo índice de popularidad llegó al nivel más bajo (siete por ciento) al cumplir la mitad de su mandato (2001-2006).

Kuczynski es muy respetado en los mercados financieros y rechazado en los medios populares y sindicales, quienes lo ven como un defensor de las multinacionales y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El nuevo ministro es un claro promotor de las privatizaciones y concesiones, tema que le ha generado más de un dolor de cabeza a Toledo.

Fue precisamente la venta de dos firmas públicas la que provocó fuertes protestas en el sur de Perú, a mediados del 2002, cuando el banquero estaba al mando de la economía del país. La revuelta terminó con la suspensión de esas privatizaciones y luego con la renuncia del ministro Kuczynski.

DURA TAREA

Kuczynski “tiene muy buena imagen dentro de los sectores de clase media, pero en los sectores populares es un gringo que trabaja para las transnacionales”, opinó el director de la encuestadora privada Apoyo, Alfredo Torres.

El regreso de Kuczynski le puede dar un respiro financiero a Toledo, quien necesita de dinero fresco para impulsar obras públicas y atender las postergadas demandas sociales, como aumentos de sueldo de los profesores y mejoras de salud.

“Creo que el país está pasando por una crisis y es importante sacrificarse para crear confianza, y estoy dispuesto a hacer eso por un tiempo y acompañar al Presidente para mantener el orden constitucional”, dijo Kuczynski, en una entrevista el lunes con la radio RPP.

DESCRÉDITO DEL PRESIDENTE

Los opositores y analistas creen que el nuevo Gabinete puede ser la última oportunidad para restaurar la credibilidad de Toledo, vapuleada por un escándalo de corrupción que involucró a su ex asesor legal y que generó el pedido de elecciones anticipadas y hasta su renuncia.

Este escándalo es otro que se suma a los que ya provocaron, en poco más de tres meses, la renuncia de cuatro ministros de Toledo, cuya popularidad cayó a apenas un siete por ciento de apoyo social.

“Es una última oportunidad que esperamos no sea desaprovechada’’, dijo Lourdes Flores, líder del Partido Unidad Nacional, la segunda fuerza opositora de este país.

GABINETE CONVERSADO”

Al nuevo gobierno se le ha llamado Gabinete de consenso o “conversado”, porque Toledo y Ferrero se reunieron con líderes de partidos políticos y de sectores empresariales y sociales en consultas para su integración. No obstante, a las citas no asistió el Partido Aprista Peruano (PAP), principal fuerza de oposición y liderada por el ex presidente Alan García (1985-1990), quien opinó que las conversaciones buscaban “un simple cambio de nombres”, cuando lo que se necesitaba era “un radical” cambio de políticas.

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