Edgard Rodríguez C. edgard.rodrí[email protected]
No podría, al menos yo, cuestionar la actitud del Bóer, cuando todo lo actuado se enmarca en el espacio permitido por el reglamento de la liga.
Pero, ¿dejarse ganar no es acaso antiético? Claro que lo es. Va en contra del espíritu del juego, que es salir a ganar, o al menos, a tratar de hacerlo.
Sin embargo, nada, incluso el dejarse ganar los partidos, viola las reglas del juego establecidas para este torneo que está por terminar su fase regular.
En todo caso, quien necesita ajustes para preservar la integridad del juego, es el reglamento que permite tantas cosas, como las asumidas por el Bóer.
Ningún equipo, hará cosas en contra de sus intereses y eso es algo totalmente legítimo, en tanto no caiga en violaciones a las reglas establecidas.
Así como a través de una base intencional se esquiva a un bateador difícil, en el futbol se evade a los equipos más fuertes dejándose ganar partidos.
Lo ideal sería, elaborar un sistema de competencia, que además de preservar su marco legal, sea justo, serio y sin espacios para las maniobras.
La gran virtud de los puntos, es que mantiene el interés de los aficionados en la liga a través de toda su extensión, tal como ocurre ahora.
Su gran inconveniente, es que tras acumular una buena ventaja en la primera vuelta, te podés dedicar a “pajarearte” en la segunda etapa.
Quizá como ya se ha explicado, una opción podría ser el avance hacia la postemporada, de los cuatro equipos con más éxitos sumando las dos rondas.
No obstante, lo esencial es analizar las oportunidades, pero también las limitaciones del actual sistema. Pienso que tiene muchos aspectos rescatables.
Porque no salimos de ningún apuro, dejando un sistema a través del cual, los cuatro equipos con más éxitos en una sola vuelta, sean los clasificados.
Aún recuerdo la campaña de 1983, cuando los Industriales ganaron 63 partidos y perdieron 27 en gran trabajo, pero todo era predecible y sin atractivo.
Dista mucho de ser ejemplar la actitud de los Indios, pero es necesaria para sus intereses. Ahora lo que queda es trabajar un mejor sistema para el futuro.