José Leñero G.*[email protected]
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Innovación y desarrollo
José Leñero G.*
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El segundo tema que quiero comentar del discurso del doctor Eduardo Lizano en la inauguración de una importante actividad del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) en honor de su Doctor Honoris Causa, Walter Kissling, fue la importancia de la innovación y el cambio, que el orador calificó como el segundo gran motor para acelerar el desarrollo social del país.
Sin innovación, la empresa es estática: no crece ni mejora en nada.
Hoy en la economía del conocimiento, la innovación es indispensable por la velocidad con que aparecen nuevos conocimientos y técnicas y con ellos nuevas apetencias de los clientes.
Decía el orador que como toda innovación implica riesgos, incertidumbre… es necesario que los beneficios que procure sean mayores que el costo de producirla y que la manera en que los empresarios y los agentes económicos en general se animen a hacer innovación es que va a tener beneficios reales… y que una parte de ellos vaya a quienes asumieron los riesgos, a quienes pusieron el capital.
Quiero agregar que aunque es natural que la innovación debe ser rentable, también hay que compararla con el alto costo de no hacerla oportunamente, porque ello significa perder clientes y posición en el mercado.
En mi libro Liderazgo para la Empresa del Siglo XXI, recojo la enseñanza de Drucker que “aunque muchos creen que la capacidad innovadora consiste en tomar grandes riesgos (lo que los detiene a intentarlo), la realidad es exactamente la contraria”. “Tomar mucho riesgo significa buscar innovaciones no claramente significativas para los clientes. En cambio la innovación útil —que es la que se basa en oportunidades bien identificadas de responder a lo que los clientes necesitan o aspiran— no es riesgosa”.
Drucker continúa señalando varias fuentes que dan pistas sobre innovaciones que serían útiles. Todas ellas nacen en la profundidad con que los miembros de la empresa conocen la disciplina en que trabajan, ya que es la única forma de ser sensibles a identificar lo que puede mejorarse en los productos y en los procesos para elaborarlos.
De las siete fuentes que cita, recojo las siguientes que me parecen sencillas y prácticas:
* Éxitos o fracasos inesperados, tanto propios como de la competencia. Descubrir la razón de ellos es una oportunidad para crear mejoras.
* Cambios en la estructura de la industria o en la del mercado. Éstos pueden ser desde muy sencillos, como vender juegos completos en lugar de componentes separados, o mejor, venderlos instalados.
* Atender a que los jóvenes tienen gustos diferentes de sus mayores y, mientras la demanda de éstos irá disminuyendo, la de aquéllos irán aumentando y cada vez con mayor capacidad de compra.
* Introducción temprana de los nuevos productos, que generan los nuevos conocimientos y tecnologías.
Como se puede ver, las verdaderas dificultades para innovar son más de actitud que de aptitud.
* Consultor Internacional (q.e.p.d.)