- Casa matriz italiana decidirá si cancelan deuda con bancos nica y panameño o venden la empresa nicaragüense
- Embargo preventivo realizado por dos bancos es por deuda superior a dos millones de dólares
Mario José Moncada y Gustavo Ortega [email protected]
Los directivos de la empresa Parmalat Nicaragua confirmaron ayer que el futuro de la compañía depende de la decisión que tomen los administradores de la casa matriz en Italia, sobre si saldan la deuda superior a dos millones de dólares que la filial nica tiene ante los bancos de América Central (BAC) y Tower Bank, de Panamá, o dispondrán ponerla en venta.
El embargo preventivo contra la compañía es un efecto al escándalo financiero del grupo Parmalat Italia a causa un faltante contable que ya supera los 18,000 millones de dólares, provocando la intervención directa del Gobierno de ese país que ahora administra la compañía.
En su primera aparición pública desde la ejecución del embargo preventivo realizado por los dos bancos citados, el presidente ejecutivo de Parmalat Nicaragua, Aldo Camorani, admitió que la subsidiara en Managua tiene esas dos posibilidades ante la situación.
“Una, que (Parmalat Italia) ponga el dinero y nosotros nos quedamos con Parmalat Nicaragua, lastimados un poco, pero fortalecidos y con el orgullo de decir nosotros somos Parmalat Nicaragua y Centroamérica… o puede ser, no lo niego, que decidan vender, pero eso no es lo que yo miro”, aseguró.
Fuentes extraoficiales informaron a LA PRENSA que el valor de la empresa, incluidos activos y pasivos, supera los 50 millones de dólares, incluyendo entre otros la planta en Managua, más de 20 camiones cisternas y más de 30 centros de acopio en todo el país. Se estima que las ventas de la empresa alcanzan al año los 40 millones de dólares anuales.
Camorani subrayó que “hasta ahora” la propiedad de Parmalat Nicaragua es del grupo Parma de Italia, pero añadió “veremos después”, al tiempo que se mostró seguro en que si Dios le da vida seguirá al frente de la misma.
“He hablado con Parmalat de Italia y creo que van a reaccionar pronto”, declaró en referencia al embargo preventivo bancario que consideró como compresible por la crisis financiera internacional del grupo, y no por la insolvencia de la subsidiaria en Managua.
QUINCE DÍAS DE PLAZO
Fuentes ligadas al caso explicaron que una vez efectivo el embargo preventivo, realizado el viernes, hay un plazo de quince días para que se transforme en un embargo ejecutivo, es decir, cobrar la deuda, que en este caso supera los dos millones de dólares.
“Sabemos que son más de dos millones de dólares, casi tres”, aseguraron las fuentes que solicitaron el anonimato.
Esta cifra que fue confirmada por el subgerente del Tower Bank de Panamá, José Campas, que se presentó a Managua para ejecutar el embargo preventivo.
“En nuestro caso son unos dos millones de dólares, también hay una serie de otros montos adicionales pero no puedo precisar ahora mismo, tendríamos que ver la documentación”, declaró vía telefónica.
Campas explicó que el embargo preventivo se realizó “con el único objetivo de evitar que la crisis de confianza generada por el escándalo de Parmalat (Italia) afecte la empresa”.
“La idea es que (el embargo) está siendo preventivo pero queda permanente, uno queda con la empresa intervenida permanentemente”, respondió de forma escueta el director ejecutivo del BAC, Luciano Astorga, al ser consultado vía telefónica.
“TENSIÓN MORAL”
Por otro lado, Camorani dijo que Parmalat Nicaragua y su personal están viviendo una “tensión moral”, pero dijo que podía afirmar con toda tranquilidad “que la vamos a ganar, pues la decisión de los bancos no corresponde a una situación de insolvencia”.
No obstante, se negó a confirmar la deuda de la empresa, pues se limitó a decir: “Les voy a decir que la cifra se queda en una mano, pero no les voy a decir cuánto es”, respondió alzando su mano derecha desplegada.
CUESTIONA A PERIODISTAS
El presidente de Parmalat Nicaragua, Aldo Camorani, fustigó a los medios de comunicación por centrar su atención en la situación del embargo preventivo y no en la labor de la empresa, la única que, a su juicio, ha desarrollado la industria láctea nacional.
“Aparte que agradezco su presencia, ustedes nos deben también respeto y su cariño en estos momentos. No estoy pidiendo ayuda, pero respeto sí, porque ustedes se deben dar cuenta de lo que hemos hecho en cinco años, no sólo para una empresa sino para un país entero”, dijo Camorani.
“Entonces señores, mucho respeto cuando hablan con la Parma y de la Parma”, sentenció.