María Elena Artola Juárez
Felicito a Inés Izquierdo por la breve semblanza que hizo de José Martí, quien, como nuestro Rubén Darío, dejó sus huellas indelebles en el lienzo mágico del tiempo y sus enseñanzas tan sempiternas como sus pasos firmes por la Tierra y por la historia. Disfruté mucho la lectura de su artículo que me llegó como al alba el rocío.