Angélica Martínez [email protected]
Reportaje
Amigas vs. novios
La pasaban fenomenal estando juntas, hasta que cayó una mosca en la sopa: tu novio. Ahora te debates entre dos fuegos y corres el riesgo de quemarte si no tomas una decisión que beneficie a todos. Para ayudarte en esta difícil tarea te presentamos algunos ejemplos y consejos que puedes tomar en cuenta
Angélica Martínez R.
[email protected]
Estás en tu cuarto, dándote los últimos retoques para salir con tu novio. Estás feliz. De repente ves en el espejo de tu cuarto la notita que dejaste para recodar la cita que hiciste con tus amigas. ¡Oh, oh!, estás en serios problemas, porque tu novio no soporta a tus amigas y a la inversa.
Todavía tenés muy presente la última pelea en la que tuviste que servir de referí. Recordás que tocaron el tema trascendental de qué carrera es la mejor, de ahí pasaron a la religión y terminaron con la política. Al final el marcador indicó: amigas 0 – novio 0. Al recordar la escena, sólo pudiste llevarte con horror las manos a la cara.
¿Qué vas a hacer ahora? Unirlos en la misma cita, ni pensarlo. Te vas con él, ellas no te vuelven a dirigir la palabra. Te vas con ellas, te quedás sin novio. ¡Auxilio!
La antipatía natural que nace entre tus amigas y él se resumen en una palabra: celos. Para terminar con ellos, sólo tenés que hacerle ver a ambos bandos que pueden tener tu atención en tiempos diferentes.
Vos y él, tienen derecho a su propio espacio para compartir con los amigos. De seguro a vos tampoco te gustan los amigos de él, pero en esto del amor uno aprende a ser tolerante.
RAÍZ DEL PROBLEMA
En el caso de Silmar García de 18 años y estudiante de la UCEM, su problema ha perdido importancia con Alberto, su actual novio. Ella le hizo entender que el cariño que siente por sus amigas y él son distintos.
“No podíamos estar así. No iba a dejar de hablarles a ellas y tampoco quería abandonarlo a él. Alberto sabe que tampoco me gustan sus amigos. Lo que hacemos es que salimos solos (en pareja) y un día a la semana salimos con nuestros amigos”, comenta Silmar.
“Lo que pasa es que cuando estoy con mis amigas y él, siento que todos nos cohibimos. No podemos hablar de nuestros problemas de relación y tampoco puedo hablar con ellas de la misma forma en que lo hacemos estando solas. No es el mismo nivel de intimidad”, concluye.
ELLAS LO RESOLVIERON
“Se cayeron mal durante mucho tiempo. Era imposible que mi mejor amiga y mi novio coincidieran en un lugar sin que sus miradas lanzaran rayos. Hubo un tiempo en que tuve que salir a escondidas de él para poder verme con ella. Era incómodo”, cuenta María Teresa Pizzi, 17 años, estudiante de la UCEM.
“Yo le puse de sobrenombre ‘El Chocorrón’, refiere María Amanda Lara, reina de las hípicas de Diriamba, 16 años y la mejor amiga de Teresa, porque no la dejaba ni a sol ni a sombra”.
Por un tiempo, al novio de Teresa le pareció que era mejor idea aceptar que saliera con su amiga. Al hacerse amigo de ella, se sentía más seguro de que en sus salidas no iban a ir otros chavalos.
“Me absorbía mucho, quería estar todo el tiempo conmigo y por eso lo dejé”, dice Teresa. Por su parte Amanda dice que no lo soportaba, pero tampoco lo odiaba y que sintió un poco de pena —pero no demasiada—, cuando Teresa lo dejó.
LO QUE NO DEBES HACER
Hablar con tus amigas de tus problemas con él. Va a ser mucho más difícil que ellas lo acepten si creen que no te conviene. Recordá que cuando uno se enoja tiende a magnificar las cosas.
Imponerle a tus amigas. No es posible que alguien le agrade por el mero hecho de que a vos te cae bien. Dejá que el río siga su curso y no forcés las cosas. Algún día pueden cambiar por sí mismas.
Hacerte la víctima. Para que exista un chantaje debe haber alguien dispuesto a ser chantajeado. Si te das cuenta de que estás cayendo en el jueguito, aléjate de los dos bandos un tiempo para que recapaciten en su error. Cuando los ánimos estén más calmados, será más fácil hablar del problema.
¿CÓMO LOGRAR LA RECONCILIACIÓN?
Hablá de sus virtudes. Tanto si estás con ellas o con él, elogiá su forma de ser, hablá de lo bien que le sale hacer “tal cosa” o lo bien que te aconsejó para salir de aquel problema. No se trata de que los pongás al nivel de Dios, sino de que les hagás ver que no son tan malos como se lo imaginan.
Salgan juntos. Sí, ya dijimos que no es bueno que les impogás su presencia. Pero si se trata de una fiesta familiar a la que pueden asistir, ¿por qué no aprovechar ese momento para que se conozcan mejor? Si él lleva a sus amigos, puede que una segunda pareja ayude a mejorar las cosas ¿no?
Calidad antes que cantidad. El tiempo que pasés con tus amigas y con tu novio, tratá de que sea bien aprovechado. No es lo mismo hacerles el resumen del día que el de una semana y es mucho más divertido observar los cambios de “look” que se han hecho.
A ELLAS TAMBIÉN LES PASÓ
Las amigas son primero
“Él se me declaró y a mis amigas no les caía bien. Ellas me decían que no me convenía, que era un mujeriego, que los amigos de él eran los más nefastos de la sección. Que no combinaba conmigo, porque era tranquila y él era un necio, odioso… A mí me gustaba y anduvimos. Éramos novios.
El tiempo pasó, lo invité a mi fiesta de quince y llegó. ¡Mis amigas lo recibieron con un azareón tremendo!… me peleé con ellas y dejé de hablarles y seguí con él.
Después me dijeron mis amigas que él andaba con otras… comencé a desconfiar… hasta que lo pesqué. Fue así que me di cuenta que las amigas son primero. Aprendí que es preferible tener buenas amigas y no un novio”.
Arhys Téllez,
estudiante del quinto año del Colegio Bautista – El Calvario
Mi amiga es muy posesiva
“Cuando empecé a tener novio no le dije a mis amigas que andaba con él. Mis amigos no lo conocían porque estudiaban en el Colegio Rubén Darío y mi novio no.
Cuando él llegaba a traerme al colegio, otros nos miraban y me preguntaban si éramos novios. Les decía que sí. Entonces, llegaron y le contaron a una de mis amigas que me habían visto con un chavalo y que era mi novio. El error que cometí fue ese, no les conté que yo tenía novio y se dieron cuenta por terceros.
Una de mis amigas, la más apegada, se puso enojada conmigo porque no le había dicho. Ella ya lo conocía de cara y me decía que era feo, negro, que no le gustaba para mí… le cayó mal. Para remediar el asunto, una vez estábamos todas en grupo y lo llevé para presentárselos. Ella se levantó, dio la vuelta y se fue. Y eso no me gustó. Se fue enojada. Sigo con él. Ella dice que no la convence, que quién sabe de dónde es… con las demás se lleva bien y sólo ella no lo acepta. Creo que el problema es que ella es bastante posesiva con nuestra amistad”.
María Félix Rodríguez,
estudiante de quinto año del Colegio Rubén Darío. ![]()