- Japón no financiará más programa que beneficiaba a 400 mil niños escolares
Mario José Moncada [email protected]
El Gobierno de Japón confirmó ayer, a través de su embajador en Managua, Mitsuhiro Kagami, que este año no podrá financiar el programa del vaso de leche que se venía implementado durante los últimos tres años, mediante el cual 400 mil niños en edad escolar recibían este complemento alimenticio a diario, a un costo de tres millones de dólares.
“Hemos hecho (financiado) tres veces este programa, y el año pasado este programa terminó”, declaró ayer el diplomático.
Apoyado en sus declaraciones por la agregada de Economía y Cooperación de la Embajada de Japón, Mayumi Miyamoto, Kagami indicó que su Gobierno destinaba anualmente tres millones de dólares para financiar el programa del vaso de leche durante los 100 días que duraba, para beneficio de 400 mil niños principalmente de escuelas pobres, pero señaló que se están determinando otros programas, en áreas que no especificó, que serán financiados en sustitución.
La directora General de Educación del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), Violeta Malespín, confirmó que no habrá financiamiento japonés para el programa del vaso de leche, y que por lo tanto están buscando otras fuentes que faciliten los recursos, que por ahora no están asegurados.
“Japón nos dice que por este año no va a ser posible, que probablemente continúen el año próximo en el 2005”, sostuvo, al reconocer no obstante que el país asiático los ha venido apoyando también en la entrega de pupitres y la construcción de escuelas.
Malespín confió que el titular del MECD, Silvio De Franco, viajó en el mes de diciembre a Washington, “a monitorear con diferentes organizaciones” la posibilidad de conseguir el financiamiento para el programa.
LA PRENSA intentó conocer la versión del ministro De Franco, pero fue imposible pues ayer se encontraba en una gira por la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).
Mientras tanto, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Montealegre, se mostró ambiguo al hablar sobre al asunto, declinando confirmar de manera directa si se tenían o no los fondos para financiar el programa.
“Si no están en el Presupuesto no se puede hacer, creo que el embajador está diciendo que con la cooperación japonesa posiblemente no haya (…) habría que ir a preguntarle al Ministerio de Educación”, declaró Montealegre.
ESPERANZAS NO SE PIERDEN
Por su parte la directora Nacional del Programa Integral de Nutrición Escolar (PINE), del MECD, Judith Chacón, sostuvo que no han tenido comunicación oficial de la suspensión del programa de vaso de leche de parte del gobierno japonés y al contrario indicó que trabajan en la elaboración de una propuesta para ampliar el programa un año más.
Chacón manifestó que el programa ha sido aprobado dos años consecutivos por los japoneses, luego que el MECD presenta la propuesta para el año a financiar. “No es que lo han dado por tiempo indeterminado, lo han aprobado dos años consecutivos”, dijo Chacón.
La directora del PINE-MECD confirmó que en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores buscan más fuentes de financiamiento par el programa, que según sus estadísticas beneficia a 200 mil menores en edad escolar.
“Con otros ministerios que nos apoyan continuamos el proceso de buscar fondos”, dijo Chacón quien señaló que “tal vez (el embajador) anunció el fin del proyecto 2003”, tras insistir que “no tenemos conocimiento, no nos han dejado saber. Estamos trabajando para presentar la propuesta”.
ALIMENTO Y EDUCACIÓN
Uno de los objetivos del programa fue contribuir a la disminución de la tasa de abandono escolar, en un
cinco por ciento e incrementar en un 10 por ciento la asistencia en los centros escolares.
200 mil niños recibían cada día de clases una ración de 250 mililitros de leche fluida
Otros 150 mil recibían 32.5 gramos de leche en polvo
Las edades de los beneficiarios eran de 3 a 12 años
La leche se entregaba durante las primeras horas de clase, como complemento nutricional.
CARITAS ALEGRES
El vaso de leche se entregaba preferiblemente a la hora del recreo, en 2,000 centros escolares, ya sea en porciones distribuidas en bolsitas plásticas procesadas por la empresa Parmalat, y en algunos casos preparado en las propias escuelas por un equipo integrado incluso por los padres de familia de la comunidad. Era un momento de alegría.
(Con la colaboración de Nohelia González y Arlen Pérez)