El ocaso de los productores

Ricardo Guerrero [email protected] Roman, Times, serif»>Opinión económica El ocaso de los productores Ricardo Guerrero [email protected] Las transformaciones sociales y económicas que se han desarrollado en el país entre 1990 y 2003, tales como: privatización de las empresas estatales con sus consiguientes despidos de trabajadores; liberalización del comercio y destrucción de las pequeñas y medianas empresas […]

Ricardo Guerrero [email protected]

Roman, Times, serif»>Opinión económica

El ocaso de los productores


Ricardo Guerrero
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Las transformaciones sociales y económicas que se han desarrollado en el país entre 1990 y 2003, tales como: privatización de las empresas estatales con sus consiguientes despidos de trabajadores; liberalización del comercio y destrucción de las pequeñas y medianas empresas e industrias locales, han hecho que las producciones nacionales se estén perdiendo.

Se esta dando un fenómeno que se podría llamar aniquilamiento total de la producción rural de alimentos para el mercado interno basada en la pequeña y mediana producción, con el congelamiento de los créditos a las cooperativas campesinas. Nicaragua vive una grave crisis social y económica que no encuentra alternativa política viable y sostenible, y con la firma del Área de Libre Comercio de las Americas (ALCA) las cosas empeorarán más.

Los países centroamericanos combaten entre sí para atraer inversiones productivas de industrias y servicios de capital extranjero. Los trabajadores entran en competencia unos con otros. Tratan todos de trabajar y asegurarse un empleo y un sueldo para el sostenimiento de sus familias. Esta situación provoca la falta de solidaridad entre los trabajadores.

Los pequeños productores han empezado a preocuparse por la Ley Farm Bill que se firmó el 13 de mayo del 2002. Es una ley de seguridad agrícola que otorga subsidios al sector agrícola norteamericano por una suma aproximada de 190,000 millones de dólares durante 10 años. Este monto equivale a 20 veces las exportaciones de Centroamérica. Existe un apoyo muy grande a los productos norteamericanos que deprime el precio internacional y crea una situación de desequilibrio con relación a la competitividad de los productos.

La ley Farm Bill “es una pelea entre Goliat (EE.UU.) y David que en este caso es Nicaragua. Es decir, que los productores nacionales tendrán que desaparecer poco a poco después de la entrada en vigencia del ALCA. Bastarán cinco años para que no quede ningún pequeño productor.

El problema radica en que los países pobres como Nicaragua han abierto sus economías mucho más rápido que los países ricos, y según datos del Banco Mundial (BM) son éstos los que más se benefician con las oportunidades de la economía mundial.

El 13 de mayo del 2002, fecha en que se firmó la ley Farm Bill, el presidente George Bush, dijo: “Queremos vender nuestra carne y nuestro maíz y frijoles a la gente alrededor del mundo que necesita comer”.

Para los productores nicaragüenses las palabras de Bush suenan a más problemas, ya que estos productos norteamericanos bajan el precio y desvalorizan la producción local, mientras los costos de producción local aumentan cada día.

Para los productores del mundo en desarrollo la competencia con la entrada en vigencia del acuerdo de libre comercio de las Américas, será una lucha contra corriente, porque en estos países pobres los productores agrarios tienen que sobrevivir con menos de 400 dólares al año, y competirán con agricultores norteamericanos y europeos que reciben una media de 16,000 a 21,000 dólares anuales en subsidios.

El impacto de los subsidios en el norte sigue siendo devastador para economías como la nuestra. El maíz y el frijol subsidiados de EE.UU. se venderían más baratos que el que se le compra a los productores internos, por lo que se dejaría de sembrar como se dejo de sembrar algodón.

Las restricciones comerciales de los países ricos cuestan a los países en desarrollo unos 100,000 millones de dólares al año, es decir, el doble de lo que reciben en concepto de ayuda. Cuando los países en desarrollo exportan a los mercados ricos se enfrentan a barreras arancelarias cuatro veces superiores a las que encuentran los países ricos, y a pesar de la creciente riqueza generada por el comercio en la actualidad hay más de 1,100 millones de personas en el mundo condenadas a vivir con menos de un dólar al día.

El autor es estudiante Comunicación Social de la UCA.

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