Federico Mairena Vásquez
En Matagalpa, desde hace meses se ha hecho costumbre ver largas filas de personas en las afueras de un conocido banco en espera del turno para hacer sus transacciones. Aguantan sol y lluvia, son fieles al banco, confían en éste, sin embargo tal parece que sus directivos no se toman la molestia de dar un mejor trato a sus clientes.
Los bancos viven de sus ahorristas, ésos que sacrifican el mediodía y los fines de semana para mantener al día sus deberes. Me parece increíble que los clientes deban pagar el servicio con una cuota extra de sacrificio para confiar su dinero a un banco. Los directivos han anunciado la incorporación de dos cajeros más (hay dos y al mediodía sólo uno) pero es sólo una promesa.
¿Será que esta empresa no ganará unos cuantos centavos para mejorar esta improvisada sala de espera y colocar una carpa donde los clientes puedan esperar para entrar al local? ¿O al menos darles agua para evitar la deshidratación que la espera en estas condiciones les podría provocar? ¿Quién defiende los derechos de los usuarios ante trato tan inhumano?
Y a los clientes les pregunto: ¿por qué no ir a otro banco?
Matagalpa