Los restos de Gabriel Palacios, el soldado norteamericano de origen nicaragüense que murió el pasado 21 de enero a manos de la guerrilla iraquí en una base militar al norte de Bagdad, fueron enterrados ayer, tras una sencilla ceremonia en la que participaron parientes y amigos, en el cementerio de Mateare, donde vive la familia de Palacios. Los honores militares ya se los habían hecho en Estados Unidos.