Didier y Paula Balmette
Mi mujer y yo invitamos a nuestro sobrino Gelson a pasar vacaciones con nosotros, en Francia, donde vivimos. Él compró el pasaje en Air France y como su intención era sólo pasar vacaciones no pidió visado a la Embajada francesa.
Vino en abril del 2003 por tres meses. Debía volver el 17 de agosto de 2003 y una semana antes fuimos a una agencia de Air France para confirmar su vuelta. Pero una nueva ley de Estados Unidos le obligaba a tener visa de tránsito para estar tres horas en Miami, por el trasbordo. Llamamos a la Embajada de Estados Unidos para obtener (pagado) el RDV del visado, pero nos lo propusieron para primeros de septiembre. Air France no quiso cambiar la fecha del billete de vuelta y nuestro sobrino tuvo que seguir en Francia.
Él es ahora ilegal y sin medios para poder comprar otro billete, ya que perdió el antiguo.
Pedimos a la Embajada de Nicaragua que nos ayudara a conseguir un visado temporal para que pudiera estar en Francia de manera legal, pero la respuesta fue: “No podemos hacer nada”. Pusimos al corriente de nuestro problema a las autoridades (Policía, Ministerio, etc.) y todos coincidían en que el asunto debía ser resuelto entre las embajadas de Nicaragua y Estados Unidos.
Una embajada está para ayudar a sus ciudadanos cuando éstos lo necesitan. La embajada de Nicaragua en Francia no sirve para nada. Escribimos esta carta para que se vea su ineficacia.