- La sequía en el municipio de Madriz es tan severa que nadie sembró en el ciclo agrícola de postrera. Los pozos se han secado. Se agotan los alimentos
y la población comienza a emigrar hacia Costa Rica.
Martha Marina González [email protected]
Palacagüina, uno de los nueve municipios del departamento de Madriz, enfrenta la peor crisis por sequía de los últimos años, ya que a finales del año pasado la falta de lluvias ni siquiera permitió a los productores sembrar en el ciclo de postrera.
En las parcelas que históricamente sembraban granos básicos sólo hay tierras áridas, maleza y huellas de arado. Los pozos perforados a mano están secos y en otros tardan hasta media hora para llenar un recipiente de agua.“Nadita de agua hay aquí, es que aquí no llueve, vivimos a la buena de Dios, la gente se va a Costa Rica, el agua y la comida se están escaseando, estamos coyol quebrado coyol comido.
Las 40 familias que vivimos en esta comunidad salimos a buscar a otro lado la comida”, lamentó Alejandro Benavides Castillo, campesino de El Socorro.Con una población de 15 mil 545 habitantes, tanto los productores como el alcalde de Palacagüina, Jairo Manuel Molina Siles, vaticinan que en los próximos meses podría generarse una grave crisis de hambruna.
“No llovió del todo en postrera y ni un solo productor sembró, ni siquiera prepararon los suelos, se perdió el 100 por ciento de postrera, todo el ciclo”, aseguró Molina.
MIGRACIÓN MASIVA
La sequía ha provocado deficiencias de humedad en el suelo, no hay agua suficiente para las plantas, animales y necesidades humanas, lo que está originando la migración de la población y podrían aumentar los índices de desnutrición y epidemias.
“Para los meses de febrero, marzo y abril, período más crítico, vamos a sentir el gran impacto de lo que es el problema de la sequía, por lo que es urgente que el Gobierno y organismos no gubernamentales nos apoyen para impulsar un plan de emergencia en nuestro municipio”, expresó muy preocupado el alcalde de la localidad.
El productor Andrés Hernández dijo que tiene 25 cabezas de ganado y se dedica a la producción de granos básicos. “Hay un déficit enorme de lluvia, tenemos problemas con el agua para el ganado, estoy acarreándola en barriles desde el riíto de Palacagüina, o sea unos tres kilómetros y el río se está agotando”.
Antonia Méndez, vicepresidenta de la UNAG, afirmó que el desempleo y la sequía pueden desatar brotes de delincuencia. “Hay que tomar medidas urgentes para evitar los asaltos en las carreteras, porque es un hecho que habrá hambruna y hay que juntar esfuerzos para encontrar alternativas”, exhortó.
CONDICIONES PRECARIAS
Sólo en unas cinco comunidades que están cerca de las partes boscosas, cosecharon un poco. No así en las 20 comunidades más concentradas como La Tuna, Ducualí, Musulí y La Concepción, entre otras. Ahí las condiciones del suelo son bastante precarias. Según el ingeniero Luis Rosales, en Palacagüina históricamente las precipitaciones son bajas, caen entre 600 y 800 milímetros de lluvia, pero en los últimos años no ha llegado a los 600 milímetros. Para postrera, lo más que cayó fueron 300 milímetros y no es suficiente para sembrar.
Macario Hernández, añora con tristeza los copiosos inviernos. Desde hace tres años no cae suficiente agua, mientras el ingeniero Rosales manifestó que las pérdidas son totales.
“Yo ni siquiera preparé tierra. Es dramática la situación del campo, no hay fuentes de empleo y no tenemos una banca crediticia que nos dé para inversión a largo plazo”, anotó.
En Palacagüina, en el ciclo de primera tuvieron daños hasta de un 45 por ciento. Según el jefe de la comuna, las pérdidas fueron de unas mil 200 manzanas de sorgo y mil manzanas de frijoles. “Los productores sobreviven con la reserva del ciclo de primera, pero eso se está agotando y ya se siente el impacto”, declaró Molina.
MAG-FOR PODRÍA INTERVENIR
Augusto Navarro, titular del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), consideró que es muy prematuro hablar de sequía, porque los reportes de precipitación del año pasado indican que tuvimos un invierno bastante aceptable.
“No se puede considerar que ya tenemos una sequía. Tenemos que estar claros que en Nicaragua tenemos dos estaciones bien marcadas: invierno y verano. En verano ya sabemos que en la región central y el Pacífico tenemos seis meses de lluvia y seis meses secos”, expresó el ministro.
Navarro explicó que llevar en estos momentos programas de atención a productores como semillas mejoradas, sería imprudente, “pues si están hablando de sequía, obviamente no van a sembrar sino hasta en mayo cuando comienzan las lluvias”, manifestó Navarro.
Sin embargo, aseguró que el Mag-For podría hacer alguna gestión de asistencia alimentaria para algunos pequeños productores que la necesiten, “pero tenemos que averiguar cuál es la realidad de esta situación, para ver si amerita, pues en todo el país los productores nos manifiestan que les ha ido mal”, dijo Navarro.
S.O.S. DE ALCALDÍA
Como un campanazo de alerta, las autoridades municipales lanzaron un llamado para que el Gobierno y los organismos impulsen un plan de emergencia que incluya el programa de semillas para unos dos mil pequeños productores que puedan sembrar unas 500 manzanas, pero hasta el momento no han tenido respuesta.
Igualmente demandan que el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que se retiró hace unos tres años, reconsidere su asistencia a la población de Palacagüina.
El Concejo Municipal de Palacagüina hace gestiones, además, con la Embajada de Japón para que les apoye en la perforación de 11 pozos porque los excavados a mano no dan resultado en los meses críticos de marzo y abril.
MIL SE HAN IDO
El productor Andrés Hernández dijo que Palacagüina se debería declarar zona de alerta o de desastre natural, porque la sequía ha provocado desempleo, escasez de comida y agua y la gente está emigrando en grandes cantidades hacia Costa Rica, unas mil personas han abandonado sus casas y pequeñas fincas.
Corresponsal/Palacagüina