- Millonarios “mestizos” de Olancho señalados de presionar a indígenas
Consuelo Sandoval [email protected]
Las presiones de las autoridades hondureñas ejercidas contra los ciudadanos miskitos nicaragüenses tiene como trasfondo favorecer a los ricos ganaderos hondureños que pretenden multiplicar la crianza del sector bovino, denunció ayer la coordinadora municipal de la sociedad civil de Waspam (RAAN), Susana Marley.
“Creemos que los miskitos hondureños y nicaragüenses somos una sola nación indígena, y los miskitos hondureños también se ven amenazados por los capitalistas ganaderos escudados detrás del gobierno municipal que pretenden multiplicar la crianza de ganado y eso afecta a los productores. Cirilo Felman (alcalde de Puerto Lempira), está detrás de estos millonarios mestizos de Olancho que necesitan multiplicar su ganado en toda la frontera”, denunció Marley.
Dijo que la problemática la iniciaron las autoridades hondureñas porque los comunitarios de ambos países, habían suscrito un acuerdo el pasado 4 de enero para proteger el medio ambiente y los recursos naturales, castigar a los cazadores furtivos y decomisar la madera ilegal sacada de Honduras.
Desmintió que los nicaragüenses estén provocando la deforestación y la matanza de la fauna en la ribera hondureña del Río Coco, alegando que son los propios comerciantes catrachos los que promueven el despale indiscriminado, contratando mano de obra indígena a quienes ni siquiera les pagan con dinero en efectivo, sino que con madera.
Desmintió que los hondureños no obtengan beneficios por el uso de sus tierras por parte de los aborígenes, quienes se ven obligados a entregar a las autoridades en concepto de arriendo, el diez por ciento de sus cosechas de frijoles, además de la explotación que la que son víctimas de los comerciantes catrachos al pagarles irrisorios doscientos córdobas por cada quintal del grano.
Esos mismos comerciantes adquieren el quintal del producto a cambio de un par de botas militares.
Explicó que el producto no pueden comercializarlo en Waspam por el alto costo del transporte porque tendrían que pagar cien córdobas por el traslado de cada quintal de frijol.
Rechazó las advertencias de un levantamiento armado de los miskitos formuladas por el dirigente de Yatama, Brooklin Rivera, señalando que los indígenas quedaron hastiados con la guerra de los años ochenta en la que murió miles de nativos.
Marley formuló un vehemente llamado al presidente Enrique Bolaños para que atienda las necesidades de los indígenas e interceda con el gobierno hondureño para que eliminen ese oneroso impuesto.
RECIPROCIDAD
“El gobierno de Honduras tiene que darse cuenta que en la ribera nicaragüense del Río Coco no cobramos a los hondureños que se cruzan a comercializar sus productos como rones, cigarros, ropa, recipientes plásticos, jabón), ni un chelín le cobramos porque entran libremente”, indicó la coordinadora municipal de la sociedad civil de Waspam (RAAN), Susana Marley.