El caníbal Armin Meiwes.

Condenan a caníbal alemán a 8 años de cárcel

Lo hallan culpable de matar y luego devorar a un hombre David CrosslandReuters KASSEL, ALEMANIA.- Un alemán fue declarado culpable el viernes de homicidio sin premeditación y sentenciado a ocho años y seis meses de prisión por matar y comerse a un hombre que había pedido morir, poniendo fin a un juicio sensacional que podría […]

  • Lo hallan culpable de matar y luego devorar a un hombre

David CrosslandReuters

KASSEL, ALEMANIA.- Un alemán fue declarado culpable el viernes de homicidio sin premeditación y sentenciado a ocho años y seis meses de prisión por matar y comerse a un hombre que había pedido morir, poniendo fin a un juicio sensacional que podría hacer historia legal.

El veredicto no llegó a la condena por asesinato que pedían los fiscales, que habían alegado que Armin Meiwes había matado a un ingeniero de informática de Berlín por placer sexual. La Fiscalía dijo que apelaría la sentencia.

Meiwes grabó parcialmente la muerte en un vídeo que fue mostrado al tribunal. La corte rechazó el argumento del abogado defensor de que Meiwes debía ser declarado culpable de “homicidio a petición’’, una forma de eutanasia ilegal que supone una condena mucho menor de seis meses a cinco años.

El juez Volker Muetze dijo que ese acto era “visto con repulsión en nuestra sociedad civilizada’’, pero agregó que la nítida evidencia del vídeo mostraba que Meiwes no podría ser declarado culpable de asesinato.

“Visto legalmente, esto es homicidio: matar a una persona sin ser un asesino’’, dijo.

Meiwes, un especialista en reparación de computadoras, conmocionó al tribunal durante el juicio de dos meses con su impasible testimonio. No mostró emoción alguna al escuchar el veredicto.

El abogado de la defensa Harald Ermel dijo que Meiwes fue un prisionero modelo y podría ser elegible para ser liberado antes de cumplir toda la sentencia.

“Si sigue de esa forma, podría salir a mediados del 2008’’, dijo Ermel. “Tuvimos un juicio justo y estoy complacido con esto’’.

Pero algunos expertos legales no estuvieron de acuerdo.

“No creo que eso vaya a suceder’’, dijo el profesor Arthur Kreuzer, del instituto de Criminología de la Universidad de Giessen. “Depende de si el juez ve un riesgo de que él pueda ser reincidente’’.

Meiwes, considerado en plenitud de sus capacidades mentales, recordó cómo su deseo de comerse a otro hombre comenzó en la pubertad.

Relató cómo conoció a la víctima, un especialista en computadoras de 43 años identificado sólo como Bernd-Juergen B., a través de la Internet, donde había estado buscando abiertamente “víctimas para sacrificio’’.

Meiwes relató que inicialmente trató, sin éxito, de cortarle a mordidas el pene al hombre, a pedido de éste, y luego lo cortó con un cuchillo.

Ambos intentaron luego comérselo crudo, y luego lo frieron, tratando de devorarlo sin éxito. Meiwes esperó luego durante horas hasta que la víctima, debilitada por la pérdida de sangre, quedó inconsciente poco después de decir que tenía necesidad de orinar.

Luego lo depositó en su mesa de carnicero, lo cortó en pedazos y se comió 20 kilogramos del cuerpo durante los meses siguientes, descongelando sistemáticamente las partes que había congelado. Mantuvo la calavera en el congelador y enterró otras partes del cuerpo en el jardín.

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