Ricardo Narváez R.
A la interrogante inconclusa de la señora Evelyn Martínez en su artículo del 28 de enero, tengo a bien contestarle:
Mantener a un niño desde su primaria hasta su doctorado en ciencias es posible en Cuba, ya que el campesino que cosecha sus hortalizas tiene que darlas al Estado por un precio ínfimo o simplemente darlas sin esperar nada a cambio. Luego el Estado las reparte a como mejor le parece.
Los médicos en Cuba no ganan ni la mitad de lo que gana un médico nicaragüense, lo que supone que, en comparación, Cuba gaste menos dinero en salarios que Nicaragua y no sólo en salud sino en las otras áreas sociales.
La utopía de las vacas cubanas quedó en la mente fantasiosa pues nunca se obtuvo un sólo litro de leche del famoso ganado vacuno castrista. Cuando Fidel Castro pase a mejor vida se verá si el “estoico y ejemplar” estilo de gobierno de la isla sobrevive al frenesí del pueblo cubano de querer ser libre por primera vez en 45 años.