Para poder impartir clases las maestras acomodan a los alumnos de un grado viendo hacia una pizarra y a los demás en dirección contraria. Para poderlos atender las maestras van de un extremo a otro.

La mejor escuela del mundo

Así consideran los niños de la comunidad La Gloria, una escuelita que sus padres, unidos, han levantado con mucho esfuerzo. Ahora piden ayuda para terminarla Arlen Pérez [email protected] Un kilómetro antes de llegar a El Velero, en la comunidad de La Gloria, los padres de familia decidieron que la educación de sus hijos era una […]

  • Así consideran los niños de la comunidad La Gloria, una escuelita que sus padres, unidos, han levantado con mucho
    esfuerzo. Ahora piden ayuda para terminarla

Arlen Pérez [email protected]

Un kilómetro antes de llegar a El Velero, en la comunidad de La Gloria, los padres de familia decidieron que la educación de sus hijos era una buena inversión y unieron sus fuerzas para levantar una escuelita que han mejorado año con año. Sin embargo, requieren del apoyo de la Alcaldía, personas con más recursos y de aquellos quienes compartan la idea de invertir en los hombres y mujeres del mañana.

De acuerdo a Alcides López, coordinador del Comité de Padres de Familia, una asociación de El Velero donó un terreno donde se construyó la primera escuela, luego el Proyecto León-Chinandega les donó los materiales y ellos se encargaron de la construcción.

En un inicio la escuelita era un galerón, las paredes y el techo estaban hechas de zinc, los niños a las doce del día estaban deshidratados y no había agua. Actualmente tiene espacio para que los niños jueguen, aulas de clases separadas, un pozo y una serie de condiciones que se lograron con trabajo conjunto.

QUIEREN CONSTRUIR BIBLIOTECA

“Esta escuela se construyó con el esfuerzo de todos los padres de familia que daban su fuerza de trabajo. Luego de eso se logró que el MECD (Ministerio de Educación, Cultura y Deportes), mandara dos profesores, porque eran menos los niños y ahora ya tenemos cuatro maestras”, dijo López.

La comunidad aún quiere continuar mejorando la escuela, pero necesitan apoyo para lograr ejecutar algunos proyectos. Quieren construir una biblioteca que le sería útil a la comunidad en general, servicios higiénicos, porque las dos letrinas no son suficiente para los 140 estudiantes y más aulas de clase, ya que han tenido que acomodarse impartiendo multigrado.

Además, solicitan al MECD una nueva maestra porque este año incrementarán los alumnos y a las cuatro docentes se les hará difícil lograr mantener la atención de los estudiantes. Otra de las necesidades es finalizar el muro externo de la escuela, porque con materiales que pagó la Alcaldía y la mano de obra pagada por los padres de familia, lograron construir la mitad.

NIÑOS MUY A GUSTO

En la escuela de El Velero, tanto los padres de familia como los estudiantes reconocen el valor de la educación. Los niños encuentran el gusto por lo que hasta ahora les ofrece la escuela y se expresan muy bien de ella.

Emerson Javier López Rojas, de 8 años, está en segundo grado y lo que más le gusta es estudiar, escribir y leer, en especial poemas. “Lo que más me gusta de mi escuela es la Bandera Nacional, el escudo, el guardabarranco. Me gusta como está pintada porque es la mejor escuela del mundo”.

PARA CONTRIBUIR

Para quienes deseen contribuir con esta escuela, con la construcción de la biblioteca o cualquier otra mejora, pueden llamar al teléfono 2773851 y abocarse con Virginia Vanegas, o bien pueden llevar su contribución a casa de ella, ubicada en Altamira D’Este, número 779, de donde fue Lozelsa una cuadra al lago, una cuadra abajo.

ANHELOS DE MAESTROS

Magdalena Vásquez es una de las primera maestras de la escuela El Velero. Ella atiende a 45 niños, entre primero y segundo grado. “Es muy bonito trabajar con dos grados a la vez, pero es muy difícil porque los niños necesitan estar atentos en sus temas. Ellos quisieran que esté el maestro más con ellos”.

Luisa Aracely Baca Reyes, vive en Nagarote, paga 25 córdobas diario en transporte. Ella imparte tercero y cuarto grado. “Decidí ser maestra porque esa es mi vocación. Desde niña quería ser maestra, cuando el ministerio me dijo que diera clases en El Velero les dije que no importaba dónde”, asegura.

Sandra Arteaga, también de Nagarote, se levanta a las cinco y media de la mañana para llegar a las ocho, ya que debe abordar tres buses, para ella una de las mayores necesidades de la escuela son dos nuevas aulas y la construcción de la biblioteca.

Eveling del Carmen Velásquez Sánchez, es maestra voluntaria, tiene un año de dar clases en preescolar, actualmente cursa el cuarto año de secundaria en León. Atiene a 32 niños en preescolar. Ella recibe 690 córdobas cada tres meses, más el apoyo que le dan los padres de familia.

A Eveling le gusta trabajar con niños porque ella también aprende. “Me hago más inteligente, más chispa. No me ha quitado nada porque vengo en la mañana, en la tarde ayudo en mi casa, voy donde mis amigas o me quedo planeando las clases”, dice.

Cuando salga de secundaria a Eveling le gustaría estudiar sicología o administración turística y hotelera, pero si no tiene el dinero para hacerlo optaría por el magisterio.

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