- La Bolsa de Valores de Nicaragua (BVN) cumplirá este
sábado la primera década de existencia, experimentando un crecimiento positivo en sus operaciones pese a todas las dificultades económicas del país, y con la esperanza que una vez entre en vigencia la Ley de Mercado de
Capitales, ese crecimiento será más acelerado con una mayor participación de la empresa privada
María Antonia López yMario José [email protected]
Todo pareciera indicar que la Bolsa de Valores de Nicaragua (BVN) no tuviese movimiento. Sus oficinas a primera vista parecieran inactivas todo el tiempo, pero no es así: por ahí han pasado en los últimos diez años, 61 mil millones de córdobas en títulos valores, el equivalente a casi cuatro veces el presupuesto anual de Nicaragua.
Las instalaciones de la Bolsa ubicadas en uno de los módulos del otrora edificio del Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic), no tienen nada parecido a las que se miran por la televisión en un espacio cerrado lleno de pantallas, computadores, corredores de bolsa de un lado a otro y campanas que resuenan cada vez que hay una buena oferta.
La Bolsa está concentrada en una Central de Valores de Nicaragua (Cenival), que opera allí en uno de los módulos del edificio ubicado en Carretera a Masaya, donde se guardan los títulos transados con alta seguridad, mientras una red de puestos de bolsas ubicados en oficinas independientes o en la casa matriz de un banco, intercambian información diaria a través de una red informática creada especialmente para la actividad bursátil.
Diez años de constante labor, que serán celebrados el próximo sábado 31 de enero, han implicado para la BVN muchos aciertos. Si bien aún no alcanza niveles de negociación tal altos como los del resto de la región, para Raúl Lacayo, presidente de la entidad, desde su fundación, la actividad bursátil en el país ha crecido con mayor celeridad que en los otros países del istmo.
Lacayo considera que los volúmenes transados durante una década son exitosos, porque han crecido a tasas altas, pues “comparado con el resto de Centroamérica ha experimentado un crecimiento más rápido”.
Aunque la base del crecimiento está ligado a la emisión de documentos de corto plazo, cuando lo que hace un “verdadero mercado de capitales” son las transacciones de largo plazo de hasta 30 años como sucede en Estados Unidos.
“ A ese mercado de capitales es donde queremos llegar, porque es allí donde el sector privado tiene acceso a recursos estables y ampliar la capacidad productiva del país”, dice Lacayo.
Refiere que en el resto de países de América Latina, la transacción de valores a corto plazo es típica porque no hay cultura en el uso de bolsas, como sucede en países anglosajones.
LA ÚLTIMA EN NACER
La gerente general de la BVN, Carolina Solórzano de Barrios, sostiene que la BVN fue la última en constituirse en Centroamérica, en contraste con la más antigua: la de Costa Rica, con casi 30 años de operar.
“A pesar de la juventud de la Bolsa de Nicaragua, de que operamos en un país cuya actividad económica ha estado por debajo de nuestro vecinos y de que no contamos con una Ley del Mercado de Capitales, en los últimos tres años el volumen negociado aquí es superior a los experimentados en Bolsas radicadas en Honduras, Guatemala y República Dominicana”, argumenta.
Según sus datos, las transacciones de la Bolsa de Nicaragua han pasado de los 89.3 millones de córdobas logrados en 1994, a 8,435 millones de córdobas en el 2003.
Tras alcanzar la primera década de operaciones, Solórzano de Barrios sintetiza que uno de los mayores logros, es haber desarrollado una infraestructura especializada que incluye la misma BVN, la Cenival, sin olvidarse de los puestos y agentes de Bolsa.
CRECIMIENTO Y NUEVOS TÍTULOS
Raúl Lacayo, presidente de la BVN, dice que a pesar de ser una Bolsa relativamente joven, “estamos optimistas sobre la posibilidad de desarrollar un mercado de capitales y no sólo de títulos de corto plazo”.
Para ello, dijo, ya se avanzó en la creación del mecanismo de transacción de los títulos, el desarrollo de los puestos de bolsa y la instalación de la red informática.
Un segundo elemento será el funcionamiento de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), cuyos capitales requieren de hacer inversiones en activos para aumentar su rentabilidad en el largo plazo.
Las AFP están obligadas a aumentar el rendimiento del capital proveniente del fondo de los pensionados hasta que el trabajador pase a retiro, mediante un sistema de supervisión y evaluados por una clasificadora de riesgo tal como lo establece la ley creadora de esa estructura.
Menciona que también es importante la aprobación en la Asamblea Nacional del proyecto de Ley de Mercado de Capitales, porque con ello muchas personas podrán hacer sus inversiones en la Bolsa en diversos títulos, integrando grupos con capitales desde 500 córdobas hacia arriba. Actualmente, la mayoría de los instrumentos transados son de 10 mil córdobas como mínimo.
La propuesta legislativa contempla que las hipotecas bancarias sean colocadas en otras sociedades de inversión y percibir el rendimiento, lo cual permitirá a la entidad financiera elevar su capital para que pueda ser entregado en forma de crédito hipotecario para proyectos de vivienda, por ejemplo.
El Presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Alonso, reconoce la importancia de contar con la citada legislación.
En un mercado como éste existen tres grandes componentes: el emisor del título valor y el inversionista, es decir el que los compra, y entre ambos los mecanismos de control y normativos, explica.
Para el presidente de la BVN también existen otros intereses de inversión en la Bolsa, como la emisión de títulos a ser colocados por los representantes de la cadena de hoteles Marriot, una vez que construyan el hotel que estará ubicado en San Rafael del Sur, en el Pacífico.
El sector público también estará sumando nuevos esfuerzos para el crecimiento de la BVN, con una primera emisión de Títulos de Tesorería, a cargo del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, según revela su titular, Eduardo Montealegre.
“El Banco Central debe salir de la emisión de títulos, porque es Hacienda quien debe hacerlo. El banco maneja la política monetaria del país a través de la compra y venta de títulos existentes, no a través de la emisión de títulos nuevos”, justifica.
SIB VIGILANTE
El Superintendente de Bancos, Alfonso Llanes, estima que efectivamente las perspectivas que deparan al mercado bursátil para el año 2004 son favorables de aprobarse la Ley de Mercado de Capitales, y explicó que la leve baja registrada en las operaciones de la BVN entre el 2003 con respecto al 2002, se debió a condiciones políticas y no a condiciones adversas del mercado.
“Por el contrario, el sistema financiero contó con mayores recursos líquidos que incidieron en la reducción de tasas de rendimientos y en alza de los precios de los Certificados Negociables de Inversión y los Bonos de Pago por Indemnización, principales instrumentos que se negociaron en la Bolsa”, sostiene.
A su juicio, la SIB a través de la Intendencia de Valores, se fortaleció con la incorporación de nuevo personal técnico, así como en la preparación de herramientas que buscan enfocarse más en los riesgos de los distintos agentes que participan en el mercado de valores.
Con todos estos elementos tanto de mercado como legislativos, sumados a “un panorama optimista sobre las perspectivas económicas del país”, la gerente general de la BVN, Carolina Solórzano de Barrios, dice estar segura que la BVN tiene positivas perspectivas de crecimiento.
POBRE PARTICIPACIÓN PRIVADA
En la BVN regularmente el 96 por ciento de las operaciones corresponden al sector público, y sólo el restante cuatro por ciento al sector privado, con la participación de ocho empresas que colocan principalmente bonos y papel comercial, y muy pocas acciones.
Para el ministro de Hacienda, Eduardo Montealegre, efectivamente se necesita una mayor participación del sector privado, pero dijo que todo tiene su momento.
Según él “es normal” que toda Bolsa en sus inicios, los principales instrumentos que se tranzan sean del sector público, como bonos a través de los cuales el Gobierno obtiene fondos, y que dentro de un período determinado tiene que pagar, por lo que está asumiendo deudas.
Luego añade, poco a poco se van colocando acciones de las empresas privadas, para captar recursos frescos o capital.
Montealegre señala que en Nicaragua existe gran potencial para la venta futura de acciones de las empresas a través de la BVN, lo cual proyecta podría iniciar “con pequeñas emisiones”, aunque reconoce que cuando se trata de empresas pequeñas, este tipo de operaciones son más difíciles.
Carlos Briceño, gerente general del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), una de las pocas entidades privadas que realizan transacciones en la BVN, considera que las empresas deben tener sus estados financieros auditados, y luego emitir acciones que serían compradas con toda confianza al conocerse la estabilidad de esas empresas.
La gerente general de la BVN, Carolina Solórzano de Barrios, reconoce que el mercado accionario a nivel nacional es inexistente, debido al carácter familiar de las empresas, “aunque es de esperar que esta tendencia se revierta, considerando los efectos que la globalización y la apertura de mercados tendrán sobre nuestras empresas tradicionales”.
¿QUÉ ES LA BOLSA?
La Bolsa es una empresa que registra y autoriza emisiones de valores a negociarse a través de los puestos de Bolsa acreditados, entre otras funciones.
Los títulos valores negociables en la Bolsa de Valores de Nicaragua son de carácter mercantil, emitidos según las leyes y reglamentos de Nicaragua, y que incorporan un derecho autónomo del legítimo poseedor a una prestación en dinero o en mercancías en los términos que en ellos mismos se consignan.
Los titulares de estos documentos gozan de los derechos de propiedad o de participación en el capital de una empresa, si se trata de acciones; o de crédito como los bonos, pagaré, letras de cambio, bonos de certificados de inversión y papel comercial.
Estos documentos se tranzan en la BVN a un precio o a un rendimiento determinado por el libre juego de la oferta y la demanda.
El cliente puede recibir físicamente los títulos adquiridos en la Bolsa o puede abrir una cuenta en la Central Nicaragüense de Valores (Cenival) para entregarlos en depósito, tal como si tuviese depositando dinero en un banco.
LO QUE GANA UN PAÍS
La existencia de una Bolsa de Valores en un país, al actuar como una alternativa de intermediación financiera, permite canalizar el ahorro hacia la inversión pública y privada, lo que fomenta el desarrollo y la producción.
DESDE UN PUESTO DE BOLSA
Mireya Sánchez es una corredora de Bolsa que opera desde una oficina del Banco de la Producción (Banpro), instalada detrás de un escritorio sencillo y una computadora que revisa todo el día para estar al tanto del movimiento de los precios de los títulos transados en la Bolsa de Valores de Nicaragua.
Para ella, es una labor sencilla, porque todo depende de la información que se le pueda brindar al cliente.
Mostrando, la pantalla del computador indicó: “Aquí es donde introducimos los títulos que el cliente nos viene a depositar, una vez que viene le explicamos cuál es la situación del mercado, la oferta y la demanda, los precios y las posibilidades de que se le vendan o se le compren”.
Una vez que entregan los bonos se les extiende un recibo, chequean que todo esté correcto y se les solicita la cédula de identidad.
Luego es acordado el precio y se envía hacia la Central Nicaragüense de Valores (Cenival) donde se depositan mediante una orden, todo esto se hace electrónicamente.
Después, si los títulos ya están depositados se crea una oferta de venta para que todos los demás puestos que están dentro del círculo de compradores la vean y eso es lo que se presenta en la hoja electrónica.
En cada puesto de Bolsa se obtiene un reporte de ventas diario, en general y uno individual por puesto. Eso sirve de parámetro para que el cliente sepa por dónde andan los precios y los rendimientos de los documentos transados.
Sánchez consideró que los precios de los BPI son muy buenos, porque antes estaban muy bajos. Es en éstos donde se puede obtener la mejor tasa del mercado nacional. Mientras que los precios de los Cenis, han reducido.
“Una persona individual, generalmente, venden porque no tienen confianza en el Gobierno y deshacerse del bono, mientras otros especulan y se guardan los bonos, porque ya están percibiendo intereses”, indicó.
Los puestos de Bolsa, por hacer una transacción cobran una comisión del 1.25 por ciento, y el 1 por ciento de Impuesto a la Renta.