Un segundo basta para que su bebé sufra un accidente que le puede causar daños que duren toda una vida. Por esa razón es importante que usted tome medidas de seguridad para protegerlo.
Karen es una niña tan precoz como suelen ser los niños en estos tiempos. Con apenas quince meses de edad conocía su mundo, es decir, su casa, a través de pequeñas travesuras. Tomaba el teléfono, el adorno de cristal, en fin, había que estar pendiente de ella todo el tiempo.
Una mañana, mientras su madre se ocupaba de los oficios domésticos, un llanto la obligó a detener su rutina. Inmediatamente buscó a Karen en los alrededores y exclamó: ¡la niña!
Posteriormente corrió hasta donde estaba su bebé, topándose con un envase plástico de bebida gaseosa, pero su contenido no era lo que anunciaba el envase, sino el mortífero gas querosín que por descuido alguien dejó debajo del lavadero.
Karen Yeslett Briones Chavarría, es el nombre completo de esta niña que con evidentes signos de intoxicación, ingresó a la Sala de Emergencias del Hospital La Mascota. Actualmente se encuentra estable por la beligerancia que tuvieron al momento del accidente.
Según la doctora Brigitte Lola Carrasco, especialista en Pediatría del Hospital La Mascota, esta es sólo una de las centenares de historias que llegan a este centro asistencial.
“La localidad es la única variable en estas historias. Basta un segundo para toparnos con esta clase de accidente, los cuales pueden ser prevenidos si evitaran colocar líquidos tóxicos en envases de bebidas gaseosas”, apunta.
El descuido es tal que colocan diluyente o agua destilada en los galones de agua purificada. En el peor de los casos dejan estos recipientes en el refrigerador por aquella teoría de mantenerlo fresco y en buen estado.
NUNCA DEBE…
La mayoría de los niños que llegan al Hospital La Mascota, son ingresados por quemaduras, intoxicación o usar catárticos (purgantes). Estos últimos tienen gran repercusión dado que las madres, por tradición, tienen la convicción que si el niño sufre de “empacho” se le debe de purgar para eliminar el problema.
Detener la diarrea en un niño menor de un año a través de aceites o laxantes, provoca más daño que la misma deshidratación que pueda provocar la diarrea.
Mínimas dosis pueden llegar hasta sangrados grandes a nivel intestinal, desencadenando lo que los médicos llaman acidosis mixta (daño de las mucosas en el intestino). Lo ideal es el seguimiento a través de sueros orales que le permitan recuperar todos los minerales que ha perdido. Si siente que su hijo tiene parásitos no es aconsejable que utilice desparasitantes sin la prescripción pediátrica.
Para la especialista, los peligros más latentes son cuando el niño comienza a caminar y toma objetos como monedas, llaves o esferas y termina llevándoselos a la boca. Asimismo, se debe tener cuidado con los tomacorrientes que por lo general están al alcance de los niños en su etapa de gateo. En estos casos se recomienda colocar protectores encima de los tomacorrientes.
MEDIDAS DE SEGURIDAD
La prevención es la mejor arma que usted puede tener ante un accidente.
Etiquetar. Si va a utilizar un envase de líquidos gaseosos, marque y etiquete el frente del mismo con el nombre correcto de su contenido. Incluso enseñe a los niños la marca de peligro.
Cerradura. Mantenga los productos tóxicos bajo llave y lejos del alcance de los niños.¡Ojo!, si su niño ha ingerido alguna sustancia no le provoque el vómito, porque esto hará que el líquido haga más daño. Llévelo inmediatamente a la unidad hospitalaria más cercana y no crea que la leche detendrá el problema.
Higiene. Se sugiere lavarse las manos antes de alimentar al bebé o al tocarlo, para prevenir una infección intestinal.