Elízabeth Romero [email protected]
Una nueva tragedia ocurrió la tarde de ayer en una calle de Managua. Un niño de apenas dos años pereció bajo las llantas de un vehículo, cuando inocentemente jugaba a orillas de la calle, cerca al patio de su casa, sin que los adultos se enteraran de lo sucedido.
La pequeña cabecita quedó destrozada. Parte de la masa encefálica del pequeño quedó esparcida en el suelo, que llevó a los familiares a recogerla con bolsas plásticas y escobas para evitar que se confundieran con la basura regada en el sitio.
La dramática escena estremeció a los vecinos del lugar que no salían del asombro ante la tragedia que envolvió a dos familias vecinas, dado que el conductor habita casi frente a la casa del infante fallecido.
Debido a la consternación ninguno de los familiares supo explicar lo que había sucedido, pero dos vecinas de la Cuarta etapa del barrio Healeah dijeron que el conductor Eddy Lugo Darce, salía de la casa hasta donde había llegado a cambiarse de ropa, para dirigirse nuevamente al trabajo.
El hombre conducía un vehículo placas 221-065, propiedad de la empresa para la cual labora y recién había puesto en marcha el vehículo, empezaba a circular de forma lenta, sin percatarse que el infante jugaba a orilla de la polvosa calle y el pequeño cuerpecito quedó debajo de la llanta trasera derecha.
Inicialmente el cuerpecito fue conducido por sus padres a su casa y rehusaban llevarlo al Instituto de Medicina Legal. Al final cedieron ante las explicaciones del forense y aceptaron remitirlo a ese centro.