- Otros dos niños se salvaron
porque minutos antes salieron de la vivienda
Josué Bravo
SAN JOSÉ, COSTA RICA.- El nicaragüense Wilmer López asesinó ayer a balazos a tres de sus hijos y luego se suicidó, en un barrio marginal al norte de San José, la capital de Costa Rica.
Además hirió en el abdomen a su esposa Marta Alvarado Lacayo, de 33 años, y a su cuñado de 11, quienes se encuentran en el Hospital México, de San José.
La familia envuelta en esta tragedia es originaria de Juigalpa, departamento de Chontales, Nicaragua.
Uno de los policías que intentó entrar a la vivienda también fue herido por López, quien disparó un arma calibre 22 por la ventana, pero la herida no fue de gravedad.
Los tres menores asesinados por su padre, se llamaban Jeffry Enmanel, de 11 años; Liliana, de cinco años, y Wilbert López Alvarado, de cuatro años.
Manuel Rojas, socorrista de la Cruz Roja, dijo que al ingresar con la Policía, los cuerpos de los niños estaban dispersos en la habitación, y que no pudieron hacer mucho para auxiliarlos.
El comisionado de la Policía, Luis Hernández, dijo que López ingresó a la vivienda a las 11 de la mañana, luego de bajar de un taxi, armado con una pistola calibre 22. Los vecinos dieron la alerta y varios policías llegaron a cercar el lugar.
Después de 30 minutos de retener a su ex pareja, a sus tres hijos y a Daniel, el homicida disparo al menos en siete ocasiones. Al final, López se suicidó mientras cruzaba de un cuarto a otro de la vivienda.
Jeffry Emmanuel llegó al Hospital México agonizando por un disparo en el tórax y otro en la frente. La señora Alvarado fue intervenida quirúrgicamente, porque recibió un balazo en el tórax, y anoche estaba estable. Daniel, su hermano, estaba grave, informaron en el hospital.
Jeffry Emmanuel falleció cerca de la una de la tarde, minutos después de ingresar al hospital.
Irving de nueve años y Lisbeth de seis, los otros hijos de la pareja, se salvaron porque minutos antes habían salido de la vivienda con su abuela Marta Alvarado, quien acostumbraba cuidar a los niños.
Minutos antes de la tragedia, la abuela salió de la vivienda de su hija junto con los dos menores rumbo a su casa, ubicada a pocas cuadras, para verificar si el resto de su familia había almorzado.
Cuál fue su susto cuando al encender la televisión, se enteró que tres de sus nietos habían fallecido, sus dos hijos estaban heridos y su ex yerno se había suicidado.
POLICÍA CUIDADOSA
El comisionado Luis Hernández dijo que la Policía evitó intervenir antes de la tragedia, porque querían preservar la integridad de las personas que estaban dentro.
Varios vecinos manifestaron que cuando López tenía de rehenes a sus familiares, el policía que resultó herido se acercó con una especie de tubo, para apartar la cortina de la ventana que impedía ver lo que sucedía adentro.
Fue entonces cuando el homicida le disparó y ocurrió la tragedia. Se presume que luego hubo intercambio de disparos entre López y la Policía. Hernández explicó que el nicaragüense pudo cargar el arma en una ocasión más, pues se hallaron tres casquitos de bala fuera de la casa.
Los vecinos se preguntaban cómo esos tres cascos pudieron salir de la casa, si el nica disparaba desde adentro y la puerta estaba cerrada. Es por eso que se presume que hubo intercambio de disparos.
Las causas de este horrendo crimen fueron problemas intra-familiares, informó la Fiscalía de San José. Los hechos se remontan a mayo del 2002, cuando Marta Alvarado Lacayo interpuso una denuncia por violencia doméstica en contra de su pareja, ante el Juzgado del II Circuito Judicial de San José.
Un mes después el Juzgado llamó a las partes a comparecer, para realizar las investigaciones pertinentes, pero Marta no se presentó.
El 21 de diciembre pasado Marta interpuso otra denuncia, siempre por violencia doméstica, por lo que de inmediato el Juzgado dictó medidas de protección, como obligar a López a que abandonara la vivienda, prohibirle acercarse a los miembros de su familia y al lugar de trabajo de la señora, y darle protección policial a las ahora víctimas.
Rodrigo Campos, analista policial de La Carpio, manifestó que el martes pasado por la noche López llegó a la casa para protagonizar un nuevo escándalo.
Todos los involucrados en esta tragedia son originarios de Juigalpa, Chontales.
Los familiares son tan pobres que no tenían nada para iniciar los funerales. Anoche tampoco se decidían si llevaban los cuerpos hasta Nicaragua o los enterraba en Costa Rica.
“Estoy esperando a mi hija que salga del hospital para ver qué hacemos”, indicó la mamá de Marta.
El embajador interino Néstor Membreño, quien se hizo presente en el lugar, reveló que la Embajada y el Consulado donarán los ataúdes de los tres niños muertos y gestionarán ante la Alcaldía de San José, para conseguir los terrenos de las sepulturas, en caso de que los familiares decidan enterrarlos en Costa Rica.
El Patronato Nacional de la Infancia informó que ayudarán a los familiares económicamente para que realicen la vela.
El Ministro de Seguridad Pública, Rogelio Ramos, dijo que el crimen de ayer en la ciudadela La Carpio indican la necesidad de una urgente reforma jurídica, para que en casos reincidencia por violencia intrafamiliar, a los agresores se les aplique la custodia carcelaria, porque representan una seria amenaza para sus víctimas.
LO SOLTABAN
Un boletín de la Policía informó que al nicaragüense Wilbert López Arróliga, la fuerza pública lo capturaba cada vez que era denunciado por sus familiares, pero las autoridades judiciales lo ponían en libertad una y otra vez. La última de las cuatro capturas ocurrió el 21 de diciembre (tres veces el mismo día).