- Esposa presume que lo balearon para robarle la pistola
Elízabeth Romero [email protected]
De tres balazos en diferentes partes del cuerpo, propinados por desconocidos, pereció un vigilante de calle del barrio Francisco Salazar, en Managua, la noche del martes, cuando realizaba su recorrido nocturno que era rutinario desde hace 25 años.
La víctima fue identificada por sus familiares como William Blandón Torres, de 48 años, quien unos minutos antes se había retirado de un grupo de tres personas, con quienes realizaba vigilancia, para degustar un poco de café preparado por su esposa María del Socorro Rivas Urbina, de 48 años.
La ahora viuda relató que eran cerca de las 11:30 p.m., cuando fue sorprendida por los disparos escuchados cerca de la vivienda, justamente minutos después que su cónyuge salió de la casa para reintegrarse a sus labores nocturnas.
Rivas comentó que tras escuchar los disparos, dejó la cama donde se encontraba y se dirigió a la calle para saber qué sucedía, pero nunca pensó que se trataba de su marido. Al llegar encontró el cuerpo inerte de su cónyuge tirado en el suelo, su cuerpo presentaba tres impactos de bala: dos en el abdomen y otro a la altura del corazón.
La mujer presume que la muerte de su cónyuge fue únicamente para robarle la pistola, pues la mano derecha presentaba huellas de haber sido golpeado, además en el bolsillo de su pantalón aún conservaba los 300 córdobas que llevaba consigo antes de salir a la calle.
La familia condujo a la víctima al Hospital Roberto Calderón, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida, pues el hombre ya había llegado muerto.