- El niño Edgard Alfaro Ramírez trataba de acostarse cuando recibió los dos disparos que acabaron con su vida
- La Policía aún no determinaba las responsabilidades en la muerte, pero estableció negligencia de los dueños de la casa por entregar el arma a una menor
Elízabeth Romero [email protected]
Un niño de 9 años perdió la vida ayer cuando una menor de 14 años, presuntamente manipuló un arma de fuego, la cual dejó montada el dueño de la casa donde ella laboraba desde hace unos 15 días, al cuido de dos pequeños.
El hecho ocurrió al mediodía, en una casa de San Isidro de Bolas, en Managua, donde la menor de iniciales M.R.R.M., se encontraba con la víctima y otra niña de 2 años.
La menor relató a la Policía que trató de cambiar de sitio el arma de fuego, y al tomarla se accionó e impactó al niño Edgard Alfaro Ramírez, de 9 años, cuando éste pretendía acostarse.
El arma se encontraba guardada debajo de una almohada de la cama, donde el niño se pensaba recostar. Extrañamente el arma de fuego, no fue encontrada por la Policía porque momentos antes, un pariente del padre adoptivo de la víctima se la llevó de la casa.
Juana Guevara Guzmán, de 86 años, una vecina del lugar, manifestó que estaba por ingerir sus alimentos del almuerzo, cuando escuchó una detonación, al tiempo que alguien la llamaba a gritos por su nombre.
Un taxista vecino llevó al lesionado al hospital, mientras la menor esperaba en la casa. Pero la Policía fue enterada del suceso hasta que el infante pereció en el Hospital Fernando Vélez Paiz.
El niño aún fue conducido con vida al hospital, donde según su director Julio César Flores, no les dio tiempo ni siquiera de ingresarlo a la sala de operaciones, pues en el pasillo que conduce a uno de los quirófanos falleció.
“Técnicamente venía muerto”, expresó el doctor Flores, momentos después del deceso, tras explicar, que el pequeño recibió dos impactos de bala: uno en el tobillo izquierdo y otro en el abdomen, este último posiblemente fue el causante de la muerte, pues se alojó en el pulmón derecho y perforó el hígado y el diafragma.
Al momento del suceso, los padres del niño se encontraban trabajando, por lo que las autoridades hospitalarias debieron contar con el apoyo de sicólogos para explicarles lo sucedido, sobre todo, a la madre Celia Argentina Alfaro, que fue afectada por la terrible noticia.
El padre adoptivo del niño, Juan Carlos Ramírez García, de oficio taxista, expresó rápidamente que a través del radio comunicador conoció sobre la tragedia ocurrida en la casa, por lo que se dirigieron directamente al centro asistencial, sin embargo, cuando llegaron el niño había fallecido.
¿QUIÉN DISPARÓ?
La Policía trataba de esclarecer, si verdaderamente la niña manipuló accidentalmente el arma, o trataban que ésta se implicara a sabiendas que es menor de edad, para encubrir a otra persona.
El jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres de la Policía, capitán Félix Villarreal, indicó que practicarán prueba de parafina, para determinar si fue la niña quien manipuló accidentalmente el arma que segó la vida del infante. “Necesitamos despejar algunas incógnitas: quién fue realmente el que disparó. ¿La niña u otra persona?”, indicó Villarreal.
La Policía efectuó ayer una entrevista a la menor en presencia de su madre, pero aún no determinaban responsabilidades. Aunque desde un inicio dijo Villarreal encontraron negligencia por el hecho de entregar un arma en manos de una menor. “El señor (dueño de casa), tuvo que tomar sus precauciones”, dijo Villarreal.
ARMA PARA DEFENSA
Una pariente de la niña quien prefirió omitir su nombre, aseguró que el padre adoptivo del niño fue quien dejó el arma a la menor para que pudiera cuidar la casa, en caso de ladrones.