Alberto Rivera Monzón*
Los que valoramos la trascendencia y el poder de la presidencia de la Asamblea Nacional, rogamos a Dios porque el nuevo presidente, Carlos Noguera, traiga estabilidad a la nación a través del accionar de “un moderado”.
Jinotega, sin distingo de colores políticos, debe celebrar este acontecimiento. Por méritos o por azar, por la confianza de don Enrique o por la impotencia del doctor Alemán, la verdad es que Carlos Antonio Noguera Pastora, jinotegano, es el presidente del primer poder del Estado. Éste es el turno de Jinotega.
Carlos Noguera tiene la gran oportunidad de reivindicar a Nicaragua y su departamento: a San José de Bocay, El Cuá, Wiwilí, Pantasma, Yalí, Jinotega, San Rafael del Norte y La Concordia.
Aquí está pendiente el espíritu inquieto de los grandes hombres que ya se fueron y soñaron para éste siempre lo mejor: Patricio Centeno, Benjamín Zeledón, Federico López Rivera, José Santos Rivera Siles, y el padre Odorico D’Andrea.
El presidente del primer poder del Estado, Carlos Noguera, un jinotegano, revive ahora la esperanza ya casi perdida en los grandes proyectos que vendrían a cambiar radicalmente la situación del departamento primero en producción: la carretera Jinotega-Chagüitillo, Jinotega-Guayacán, San Rafael del Norte-Yalí-Condega; San Rafael del Norte-La Concordia-Estelí; Jinotega-Pantasma-Wiwilí; Jinotega-El Cuá-San José de Bocay.
Semejante poder que Dios pone en manos del licenciado Carlos Noguera, lo inmortalizará ante su pueblo. Comprendo y valoro semejante carga de responsabilidades y estoy dispuesto a apoyarlo para la realización del merecido sueño de Jinotega, con empeño, eficiencia, patriotismo y sincero amor por este pueblo que hoy se regocija con su importantísima elección.
* Diputado suplente de Carlos Noguera, San Rafael del Norte, Jinotega