- Para un grupo de científicos, que asesoran al gobierno
británico, “no hay motivo de preocupación”
AP
LONDRES.- No hay prueba alguna hasta el momento de que los teléfonos móviles ocasionen cáncer u otros problemas graves de salud, pero para tener la absoluta seguridad se requieren más investigaciones, dijo el miércoles un grupo de expertos.
Los científicos, que asesoran al gobierno británico, dijeron que las investigaciones actuales acerca de los efectos sobre la salud de los teléfonos celulares “no dan motivos de preocupación”.
Los investigadores dijeron que “las pruebas biológicas y epidemiológicas realizadas no indican carcinogénesis… ni otros efectos adversos sobre la salud derivados de la exposición (del organismo humano) a las frecuencias de radio” que emiten los teléfonos.
Pero el grupo advirtió que el conocimiento actual acerca de los efectos de tales ondas es limitado, y que “el uso de los teléfonos móviles sólo se ha generalizado en época relativamente reciente”.
Los resultados del estudio, presidido por el epidemiólogo Anthony Swerdlow, coincidieron en líneas generales con los obtenidos por otro grupo asesor que emitió un informe en el año 2000.
El grupo dijo que no había pruebas de que los teléfonos celulares fuesen dañinos para la salud, pero observaron que podrían registrarse efectos biológicos desconocidos como resultado de la exposición a bajos niveles de radiación.
El grupo aconsejó a los niños que limitasen el uso de los teléfonos móviles.
El estudio de Swerdlow dijo que desde el informe del 2000 no se han realizado estudios sustanciales sobre los efectos de la exposición de los niños a los teléfonos celulares.
Más de 47 millones de británicos –un 70 por ciento de la población– poseen teléfonos móviles.
Algunos científicos han vinculado las microondas radiales de baja frecuencia emitidas por los teléfonos celulares con tumores del cerebro, dolores de cabeza, desórdenes del sueño y pérdidas de la memoria.
El nivel de radiación que emiten las 30,000 estaciones retransmisoras para teléfonos móviles esparcidas por Gran Bretaña ha sido también motivo de preocupación, pero el estudio afirma que los niveles de radiación de tales estaciones son extremadamente bajos y que resulta por lo tanto difícil que puedan ocasionar riesgos para la salud.