Luis B. Montoya.
Elogio la carta del ingeniero Erasmo Medina publicada en LA PRENSA del 10 de enero, pero lastimosamente los agricultores de Nicaragua, hoy llamados productores, toda la vida han explotado al campesinado. Soy leonés y en mi juventud trabajé en la parte administrativa con fuertes agricultores de algodón en Occidente, en el tiempo de la bonanza de la mota blanca, y nunca miré trato de seres humanos a los campesinos. Esa pobre gente siempre ha sido tratada como animales y ni la revolución sandinista, ni la liberal, ni los gobiernos llamados democráticos, ni los de la actual nueva era, se interesan en esa pobre gente.
Me dolió mucho cuando llegué a una hacienda del hermano de un ex Vicepresidente, en tiempo de Luis Somoza. Los mozos, como los llamaban, estaban comiendo arroz con frijoles cocinados en un barril partido a la mitad, en el que se había transportado insecticida que se usaba para fumigar el algodón. Esa comida, si se le podía llamar así, era como un ensopado revuelto con guineos verdes y tenía un aspecto que estoy seguro que sólo los chanchos se lo comerían.
Después de muchos años de sufrimiento el campesinado sigue sumido en el olvido y la explotación, hasta que vengan otros que les endulcen el oído para hacer otra revolución y que el ciclo vuelva a repetirse.
Miami, Florida, EE.UU.