Señorita Karla Matus, reina hípica de Jinotepe, Carazo.

Hípicos colmaron El Rosario

Más de 150 caballistas de todo el país desfilaron por las calles del poblado, en honor a la la Virgen de el Rosario Adelay de Rivas Sotelo [email protected] El tranquilo municipio de El Rosario se vistió de gala la tarde de ayer para rendirle honor a su patrona, la Virgen del Rosario, donde se reunieron […]

  • Más de 150 caballistas de todo el país desfilaron por las calles del poblado, en honor a la la Virgen de el Rosario

Adelay de Rivas Sotelo [email protected]

El tranquilo municipio de El Rosario se vistió de gala la tarde de ayer para rendirle honor a su patrona, la Virgen del Rosario, donde se reunieron más de 150 caballistas de todo el país para mostrar los atuendos hípicos de cada región de Nicaragua.

Según Guillermo Munguía, miembro de la sociedad católica de este municipio, las celebraciones transcurrieron de acuerdo a lo previsto, sin ningún incidente y con todo respeto.

La montada, como le llaman a este tipo de evento, fue dedicada al señor Juan Cordón, caballista de larga trayectoria, quien siempre ha estado en el campo de la crianza de caballos. “Juan Cordón ha sido uno de los hombres que más ha promovido el hipismo en Nicaragua”, apuntó Munguía.

Karla Matus, reina de los hípicos de Jinotepe, dijo sentirse muy contenta por participar en estas fiestas patronales, aún cuando no fuera su municipio, porque lo importante para ella es vivir las fiestas sanamente, con un espíritu de solidaridad y la esperanza de un futuro mejor para todos los pueblos de la región.

TURISTAS FASCINADOS

René J. Sorret, de nacionalidad francesa, aseguró sentirse “fascinado” por el despliegue de cultura e identidad de los nicaragüenses. “Me siento muy contento de estar en Nicaragua y poder disfrutar de este evento tan cultural, la música, las personas, las celebraciones religiosas. Es muy interesante convivir con estas formas de expresión cultural”, confesó.

Sorret y otros turistas fotografiaban a los montados. Turistas nacionales de Managua, Masaya, Granada y Rivas también se unieron al entusiasmo de la hípica dedicada a la Virgen de El Rosario.

FRATERNIDAD EQUINA

Algunos pobladores de El Rosario participaron con sus equinos criollos, haciendo gala de las destrezas, frente a los caballos de pura raza. Los pobladores de El Rosario comentaban que las fiestas fueron creadas para fomentar la solidaridad entre los caballistas de todas las clases sociales.

“Aquí no importa si el caballo cuesta quince mil dólares o cien dólares, nuestro objetivo es celebrar la vida, la igualdad entre nosotros y no hay mejor prueba que ésta, donde ricos y pobres se unen con un solo fin, compartir las tradiciones religiosas y culturales”, dijo el ciudadano Guillermo Munguía.

Aunque la diferencia entre equinos pura sangre y los criollos era abismal, no se puede negar que ambos fueron la atracción principal. Así lo confirmaron los asistentes.

UN NOMBRE, UNA HISTORIA

Para los hípicos, cada caballo tiene un nombre y en cada caso ese nombre obedece a una historia. Tal es el caso de “La millonaria”, como identifican a una yegua, a cuyo dueño en los años 80 le costó un millón de pesos ‘el salto’ (cruzarla con otro caballo), para que pudiera quedar preñada y sacarle una buena crianza.

Otro caso particular es el del potro de tres años llamado “Mantequilla”, dado que su color dorado asemeja un dulce de mantequilla. Según su dueño, Félix Quiñónez, lo trajo desde Texas para enriquecer la variedad en la crianza de corceles.

“El Güegüense” es un potro negro de raza Iberoamericana que tiene el porte y la expresión de una máscara típica, utilizada en la danza o bailete tradicional de El Güegüense.

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