Marlon José Navarrete
Perros de la guerra se les llamaba a los canes que fueron entrenados desde la Segunda Guerra Mundial y utilizados en la guerra de Vietnam por el Ejército de Estados Unidos. Eran usados como un eficiente sistema de alerta temprana para detectar bombas, minas terrestres, trampas, para rastreo del enemigo, vigilancia nocturna, transporte de mensajes en medio de las batallas, o de municiones de urgencia y en misiones de avanzada. Todo esto gracias a las cualidades caninas de un olfato 40 veces más desarrollado que el humano, visión nocturna a larga distancia y sensibilidad a ruidos extraños.
Gracias a ellos se salvaron las vidas de muchos soldados, sin embargo, a pesar de que ellos mismos eran como soldados leales, valientes y obedientes, la mayoría falleció víctima de los francotiradores, de las enfermedades provocadas por el clima y en las batallas mismas. Los que quedaron fueron sacrificados por la Infantería de Marina ya que el Ejército los consideraba como pertrecho de guerra o equipo desechable. El modo de matarlos era a través de una inyección letal.
Como para el perro todo es un juego, eran entrenados en simulacros y por eso no distinguían entre una batalla real y una ficticia, ya que era un juego más para ellos. Existen videos de estos heroicos animales corriendo en medio de encarnizados combates para cumplir su misión y hay un monumento en su honor en la isla de Okinawa, Japón, y otro en Estados Unidos.
Hoy en día los ejércitos de todo el mundo usan los perros, pero con fines menos crueles.