- Para interpretar a este personaje que tuvo éxitos en El Inútil, el actor se colocaba debajo de la ropa una espuma que lo hace ver más grueso, tuvo que tinturarse algunas canas y aplicarse una base
verde para verse más moreno
Junto con el año, también se despide de nosotros, la telenovela “El Inútil”, que por varios meses entretuvo a los televidentes. Aunque no es el protagonista principal, Víctor Mallarino, quien personifica a Mirando Zapata, fue quien se robó la admiración de los fans de esta telenovela.
Para este papel, tuvo que cambiar todo su look. Luce cabello negro y corto, rostro afeitado, sin su característica barba y bigote, completamente distinto.
Con este personaje, el actor asombró pues después de verlo interpretando a hombres ricos y poderosos en producciones anteriores, nadie se imaginaba que pudiera darle vida a un hombre de origen humilde y tan poco elegante.
Astrid Ardila, la diseñadora de maquillaje de la telenovela “El Inútil”, tuvo claro que las facciones de Mallarino no concordaban con las de Mirando. Por eso, a punta de pincel, lo bajaron de clase social y le quitaron belleza. Astrid, en vez de hacerle un corte de cabello, lo trasquiló, le tinturó de negro su cabello y le pintó unas canas superficiales para hacer bruscas sus facciones.
Diariamente, Víctor debía someterse a una rutina de media hora de caracterización en manos de Ardila. Ella le aplica base verde y negra para darle esa apariencia de piel curtida y ajada frente a la cámara.
Posteriormente, unirle las cejas con lápiz negro, crearle las arrugas alrededor de sus ojos con agua de color, degradar el tono de sus manos con bases negras y rellenarlo alrededor de su abdomen con espuma y látex para que se vea deforme, descuidado y barrigón.
Su vestuario es de colores tierra y mal combinados que busca opacarlo completamente. Y como, en efecto, Mirando Zapata debe aparecer apocado, Mallarino decidió meter la mandíbula hacia atrás para producir la papada que maquillan con base blanca para acentuarla mucho más.
Apenas conoció a Mirando Zapata, por medio de los primeros libretos que la productora y libretista Juana Uribe le entregó, Víctor Mallarino se asustó, arqueó su mirada y pensó de inmediato que era un ser intensamente agresivo y resentido por su infancia oprimida.
Una vez leyó más sobre Mirando Zapata, cambió de visión. Encontró que tenía una potencialidad dramática intensa y mucha riqueza para explotar. Con más de treinta años en la actuación, ya no arquea su mirada cuando lee en el libreto a Mirando Zapata. Tampoco le parece agresivo.
A estas alturas él lo que cree es que Mirando Zapata produce lástima y risa a la vez. Pero al final de la novela, el personaje cobra un brillo que apoca a los demás al exaltar sus valores como la ética, la honestidad y buen corazón. Muchos coinciden en que el verdadero galán de la telenovela es el poco agraciado, pero enormemente valioso, Mirando.
(Tomado del Internet)