2004

Salvador Pérez G. Hoy que estamos a punto de estrenar el Año Nuevo 2004 vale la pena pensar qué sorpresas nos traerá. Se necesita que los poderes del Estado tengan su verdadera función para que el índice de ciudadanos desocupados sea cada vez menor y que no exista un solo niño que no pueda ir […]

Salvador Pérez G.

Hoy que estamos a punto de estrenar el Año Nuevo 2004 vale la pena pensar qué sorpresas nos traerá.

Se necesita que los poderes del Estado tengan su verdadera función para que el índice de ciudadanos desocupados sea cada vez menor y que no exista un solo niño que no pueda ir a la escuela.

Es triste y vergonzoso que muchísimos padres de familia pasen la mayor parte de su tiempo en parques, barberías y otros sitios públicos, sin nada que hacer, y que muchos jóvenes se conviertan en toxicómanos y pandilleros por estar éstos totalmente desorientados, sin esperanza en un mejor futuro. Ante todos los problemas sociales pidamos al Altísimo que nos dé un feliz Año Nuevo 2004.

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