Jorge J. Cuadra V.
Dicen que el dinero todo lo puede, todo lo compra, pero nunca había sido tan cierto ese dicho como ahora en que apareció la figura patética del reo de El Chile, dirigiéndose a la nación en su mensaje navideño, con banda presidencial y todo el oropel necesario para representar el sainete ridículo de creerse aún Presidente. Este disparate lo único que deja en claro es la poca calidad de los asesores que rodean al doctor Alemán y la poca estima que le tienen sus parientes cercanos, al permitirle hacer el ridículo ante el pueblo entero. Si el amor que dicen tenerle sus hijas y su esposa fuera cierto, jamás le hubieran permitido protagonizar semejante ridiculez en la que lo único que faltó fue la imagen de María Fernanda, mostrando una sonrisa de campaña presidencial.
El caso del doctor Alemán es para psiquiatras. Yo tenía mis dudas acerca de la condición de reo valetudinario que le dieron al doctor Alemán, pero ante el disparate del año veo que tal diagnóstico es acertado, no por su condición física, sino por su condición mental.