Marlon José Navarrete Espinoza
Los no creyentes, los agnósticos, los indiferentes, los científicos e inclusive algunos estudiosos de la Biblia ven a Jesucristo sólo como un hombre extraordinario, dividiéndolo en dos naturalezas y analizándolo únicamente desde una perspectiva humana.
Afirman que los evangelistas se esforzaron en comparar hechos de la vida de Moisés con la de Jesús para presentarlo intencionalmente como el Mesías, donde los hechos similares en la vida de ambos le permitiera a la gente creer en Cristo como el salvador esperado.
También asumen que Jesús era un líder político por enfrentarse a Roma y al Sanedrín o sumos sacerdotes judíos. De la misma forma dicen era un líder social porque se opuso a las injusticias de su tiempo y las denunció, y esto lo puso en camino a la muerte. Era también un líder revolucionario por haber sido un rebelde que desafió al imperio y el status quo. Durante los 40 días que se alejó a meditar al desierto reflexionaba sobre qué clase de Mesías iba a ser y dicen que viajó a varios lugares a aprender las influencias filosóficas para luego condensar su mensaje y presentarlo con esos fundamentos de otras religiones. Dicen de él en lo personal que era casado con María Magdalena y que hasta tuvo hijos y hermanos, que era obrero y no carpintero. Ponen a Jesús más humano que divino y no como Mesías sino como un profeta.
Para los que sí creemos en él como Mesías y le amamos como único Dios unido al Padre y al Espíritu Santo, sabemos que todas esas afirmaciones son alejadas de la verdad absoluta y si no fuera así no celebráramos la Navidad con tanto entusiasmo y alegría, a pesar de las penas y los problemas que nos aquejan. Jesucristo es nuestro Dios y salvador.