EFE
GUATEMALA.- Los guatemaltecos viven hoy una jornada de reflexión ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, entre el candidato de Gana, Oscar Berger, de la Gran Alianza Nacional (Gana, derecha), el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones del pasado 9 de noviembre, y Álvaro Colom, candidato de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
Según el último sondeo divulgado el viernes, Berger tiene una intención de voto del 58 por ciento, lo que le coloca con una ventaja de 16 puntos sobre Colom.
Este es el segundo intento de Berger por llegar a la Presidencia, tras su derrota en la segunda vuelta de las elecciones de 1999 frente al actual presidente, Alfonso Portillo.
A lo largo del proceso electoral, Berger se ha situado en primer lugar en la intención de voto en todos los sondeos.
No obstante, Colom, de 52 años, confía en que se produzca una sorpresa en los comicios, en su cierre de campaña, afirmó que “las encuestas se hacen para favorecer a mi adversario”.
El candidato que resulte electo sustituirá en el cargo al presidente Alfonso Portillo, quien entregará el poder el próximo 14 de enero.
INDIGENAS ESPERAN APOYO PRESIDENCIAL
Los pueblos indígenas de Guatemala esperan que el presidente que sea elegido en la segunda vuelta electoral, se comprometa a impulsar el desarrollo de las comunidades mayas, históricamente excluidas y marginadas por los gobiernos de turno.
“Nosotros somos el resultado de una cultura que ideológicamente se ha construido sobre las bases del racismo y la exclusión”, aseguró, en declaraciones a EFE, Amílcar Pop, coordinador nacional de las Defensorías Indígenas de Guatemala.
Pop comentó que ninguno de los dos candidatos que se disputan la Presidencia de este país centroamericano, ha tratado con seriedad el asunto de los pueblos indígenas, que componen el 41 por ciento de los 11.2 millones de habitantes.
SEGURIDAD ELECTORAL
Unos 22,000 agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) están en alerta en todo el país, para brindar seguridad a los ciudadanos que acudan a las urnas. Mientras que el Ejército ha puesto a disposición de las fuerzas civiles de seguridad a más de 5,000 elementos para patrullar de forma conjunta las fronteras, puertos y aeropuertos.