Salvador Ampié Calero
Nadie se burla de Dios; al final cada uno cosechará lo que ha sembrado. Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, no va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios. Todo lo que hace le sale bien. El que siembra en la carne ajena y en la propia cosechará corrupción y muerte. El que siembra en el espíritu cosechará del espíritu la vida eterna.
Cristo nos da la libertad para que seamos libres. Pero no se debe usar esta libertad para dar rienda suelta a los instintos y bajas pasiones. Sírvanse los unos a otros por amor porque toda la ley se resume en este mandato: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Hay que vivir según el espíritu y no satisfacer los malos deseos. No hay que fijarse en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque son eternos. El espíritu produce amor, alegría paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad, y dominio propio.
Si vivimos por el espíritu hay que dejar también que Él nos guíe.