Enrique Padilla Santos
Cuenta una leyenda que en un pueblito cerca de Managua, de cuyo nombre casi nadie se acuerda, existió una pareja de enamorados que vivían como gallinita con su gallo. Se agasajaban diariamente con un romance en cada tiempo y dos al acostarse.
Por una coincidencia del destino, ella se llamaba Nanda y él Nando. Eran famosos en el pueblo: Nando y Nanda, todo el mundo los conocía y los quería. La Nanda, cansada por los quehaceres de la casa, cuando Nando entusiasmado la llamaba al romance, ella, con sueño se volteaba y le decía: Ay, Nando, yo no. Y el viejillo machito y respondón le gritaba: ay Nanda, yo sí. El cuento se fue regando por todo el pueblo y es por eso que hoy se llama “Nandayosi”.