Carta

Roberto Amador [email protected]. Querido Niño Dios: te doy las gracias por todas las cosas buenas recibidas en 2003. Espero que el otro año sea mejor, que al fin regresen a Nicaragua todo lo que sus malos hijos se llevaron al exterior. Imagínate cuántos juguetes se hubiera podido comprar a los niños pobres de Nicaragua, cuánta […]

Roberto Amador [email protected].

Querido Niño Dios: te doy las gracias por todas las cosas buenas recibidas en 2003. Espero que el otro año sea mejor, que al fin regresen a Nicaragua todo lo que sus malos hijos se llevaron al exterior. Imagínate cuántos juguetes se hubiera podido comprar a los niños pobres de Nicaragua, cuánta comida para los hambrientos del Norte, cuántas vacunas para los que padecen de lepra de montaña, cuánta ayuda a los pobladores de Raití, cuántos caminos de penetración… Se hubiera podido componer la carretera entre Waspam y Puerto Cabezas.

En fin, si hacemos cuenta de todo lo que “los gorditos” se llevaron, y los anteriores no tan gorditos, los que llegaron con una manita atrás y otra adelante y ahora andan en camionetonas Mercedes Benz, Nicaragua estaría mucho mejor. Pero bueno, allí vamos arremangándonos la camisa y haciendo “de tripas corazón”, y con tu ayuda y la de los honestos hombres y mujeres que ahora gobiernan la Patria saldremos adelante. Tal vez los diputados y magistrados se bolsean un poco y en vez de dar las fiestonas de fin de año se acuerdan un poco de los niños, como el Santa Claus Nica, y les dan un poco de lo mucho que ganan.

Miami, Florida, EE.UU.

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