Enrique Padilla Santos
El agua es obra del poder divino.
El vino es obra del poder humano,
respetemos lo Divino
y tomemos lo humano.
Pedro de Alvarado
Estos versos los encontré en el hotel La Posada del Rey, que fue la casa del capitán Pedro de Alvarado, en México; conquistador de Guatemala.
Dicen que los reyes de España mandaron a prohibir la siembra de uva en el Nuevo Mundo, por temor a la competencia. Qué gratos y generosos fueron esos vinos que hicieron a don Pedro respetar las obras del poder divino. El genial cómico Cantinflas, fanático también de los vinos, cuando le preguntaron por qué no tomaba agua, respondió seriamente: ¡No! ¡Cómo será de mala el agua, que hasta la bendicen!
Feliz Navidad