Walter Sevilla, prospecto pinolero firmado por los Royals de Kansas City, jugó en la Liga Nica de Miami varios años.

Una liga con sabor latino

Aurelio Moreno El ambiente no puede ser más nicaragüense: fondas alimentadas con chanchito, vigorón, mondongo, cacao, chilla y cebaba, y dos terrenos de juego alegrados con las maravillas del beisbol. Los equipos llevan los tradicionales uniformes de la pelota pinolera: El Bóer, León, Matagalpa, Chinandega, San Fernando o el 5 Estrellas (la ex novena de […]

Aurelio Moreno

El ambiente no puede ser más nicaragüense: fondas alimentadas con chanchito, vigorón, mondongo, cacao, chilla y cebaba, y dos terrenos de juego alegrados con las maravillas del beisbol.

Los equipos llevan los tradicionales uniformes de la pelota pinolera: El Bóer, León, Matagalpa, Chinandega, San Fernando o el 5 Estrellas (la ex novena de Somoza en la tierra de los volcanes).

No se trata de una escena tomada de un campo de Managua o Granada. Es el espectáculo que se vive todos los domingos en el Tamiami Park (114 Avenida y la Coral Way o 24 Calle S.W., Miami), donde se lleva a cabo la Liga Nicaragüense de Beisbol que actualmente celebra su XVIII campeonato. Un evento de un pueblo amigo y sincero. Unos 200 peloteros, cuyas edades van de los 16 a los 45 años, participan de los torneos que comprenden 28 juegos por temporada y que se realiza durante cinco meses a lo largo del año.

El beisbol que se practica es de gran nivel, con algunos peloteros profesionales, y debido a ello se juega sólo con bates de madera. Ex jugadores de Grandes Ligas de la talla de Ronnie Belliard, Plácido Polando, Mandy Romero o Nelson Cruz han pasado por la liga. Incluso, el campeonato contó con la lujosa presencia del lanzador nicaragüense Denis Martínez.

“El nivel de nuestros torneos podría estar al de una clase A fuerte”, asegura Léster Avilés, el presidente de la liga. “Se juega muy buena pelota”.

Los campeonatos nicaragüenses de beisbol en Miami se iniciaron en 1987 en el Estadio Bobby Maduro y se han celebrado en diferentes terrenos de la ciudad y del condado de Miami-Dade, incluyendo el Bayfront Park y la sede norte del Miami-Dade Community College.

Desde hace varios años, los nicas juegan en dos campos del Tamiami Park, donde se realizan hasta seis juegos dominicales.

Al margen de la pelota, la actividad incluye ventas de comidas y bebidas típicas de Nicaragua, música, la presentación de invitados especiales y hasta un narrador que describe las incidencias de los juegos a través de bocinas de alto poder.

A diferencia de otros torneos, como el de la South Florida League, donde cada pelotero debe pagar $215 para jugar en apenas 12 partidos de temporada regular, la liga nicaragüense es gratis.

Algunos jugadores cooperan con dinero para el pago de los árbitros y, según explica Avilés, los equipos pagan apenas $35 por los uniformes que se traen directamente de Nicaragua.

Si bien la mayoría de los peloteros son nicaragüenses, en el torneo del Tamiami Park también compiten dominicanos, venezolanos, cubanos, puertorriqueños, panameños y estadounidenses.

LÉSTER AL BATE

“Nuestra liga es quizás la mejor organizada, pues es la única que mantiene un control severo de las estadísticas individuales y por equipos”, indica Léster Avilés.

“A diferencia de otras ligas que se hacen en busca de dinero, ésta se realiza simplemente para que se juegue pelota y la de la buena. Todos están invitados”.

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