Licenciado Joaquín Acevedo Reyes
La libertad que existe en algunos países para adquirir medicamentos inapropiados para el paciente, representa un riesgo. Debe existir un profesional farmacéutico al frente de la atención personalizada al paciente.
El medicamento no es cualquier mercancía; es un producto altamente diferenciado de los demás servicios y el farmacéutico es el garante de evitar el uso indiscriminado e irracional, un mal social que ocasiona incalculables daños a la población y constituye un grave problemas de salubridad pública.
El Colegio Farmacéutico de Nicaragua debe someterse a un proceso de auto-reflexión y análisis de su conducción gremial, en el marco de la superación profesional, ética y vocación de servicio ante la sociedad. Es necesario que este colegio sea el gran aglutinante de todos los farmacéuticos a nivel nacional para forjar una organización gremial fuerte.
Químico-farmacéutico