Un médico militar examina al detenido Saddam Hussein, poco después de su captura.

Formidable espaldarazo para Bush

La captura de Hussein debe traer réditos políticos tanto en casa como en Irak, para un presidente que busca la reelección Jennifer LovenAnálisis Noticioso de AP WASHINGTON.- La captura de Saddam Hussein es un espaldarazo político para el presidente George W. Bush, cuya guerra en Irak ha sido blanco de duras críticas tanto a nivel […]

  • La captura de Hussein debe traer réditos políticos tanto en casa como en Irak, para un presidente que busca la reelección

Jennifer LovenAnálisis Noticioso de AP

WASHINGTON.- La captura de Saddam Hussein es un espaldarazo político para el presidente George W. Bush, cuya guerra en Irak ha sido blanco de duras críticas tanto a nivel nacional como internacional.

La noticia ayudará a Bush con un pueblo estadounidense cada vez más escéptico sobre su estrategia en Irak y silenciará, al menos de manera temporal, a sus rivales demócratas. También podría calmar a muchos iraquíes intranquilos, algunos de los cuales se mostraban reacios a apoyar a un nuevo gobierno mientras Saddam estuviese prófugo.

La guerra en Irak aumentó la popularidad de Bush en las encuestas a niveles muy altos. Pero luego, su popularidad decayó a los niveles previos al 11 de septiembre al hacerse la situación de posguerra cada vez más peligrosa.

Ahora que Saddam está preso, es seguro que redituará beneficios a Bush en una serie de frentes, especialmente en su carrera por la reelección en 2004.

“La captura de Saddam Hussein claramente quitará aire a las velas de la insurgencia del partido Baaz”, dijo el representante demócrata Ike Shelton, uno de los miembros más importantes del comité de las Fuerzas Armadas de la cámara baja. “Creo que el camino hacia un Irak más estable es mucho más diáfano como resultado de esta captura”.

El arresto de Saddam es un premio tanto simbólico como táctico.

En Estados Unidos, precandidatos presidenciales demócratas y legisladores del partido opositor han denunciado la caótica situación en Irak y criticado a Bush por no lograr suficiente respaldo internacional para la invasión, y por no planificar adecuadamente para la posguerra.

En parte como resultado de eso, los niveles de aceptación de Bush se han estabilizado alrededor del 50 por ciento. Eso seguramente volverá a registrar un brusco ascenso, en momentos en que los rivales de Bush comienzan la batalla por las primarias en enero.

Sin embargo, hay algunas decisiones difíciles por adoptar. Sin decirlo de manera directa, la Casa Blanca hubiese preferido ver a Saddam muerto que capturado. Pues ahora hay que decidir acerca de su proceso.

¿MENOS TROPAS?

Funcionarios de Estados Unidos siempre han creído que sacar a Saddam de circulación podría ayudar a desactivar la peligrosa situación en Irak. Si la insurgencia que ha estado matando a soldados estadounidenses de manera casi cotidiana comienza a amainar, eso permitiría reducir la cifra de efectivos militares en Irak, lo cual complacería a muchos de sus compatriotas.

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