Chepeleón Argüello Urtecho
Si el mundo fuese devastado por un cataclismo, seguro que entre las ruinas y los pocos sobrevivientes se encontrarían Daniel Ortega y Alemán, agarrados de la mano. La paciencia del pueblo esta llegando a su límite. Pero, ¿hasta qué punto el Presidente de la República es capaz de hacer valer sus promesas electorales?
Aunque en apariencia existe un Estado de Derecho, no hay igualdad, respeto ni honor ante la ley y por ella. El Presidente debería cruzar una raya imaginaria entre él y los corruptos. A los corruptos que padecen amnesia y pretenden ignorar la historia reciente, hay que recordarles que un pueblo en estado de desesperación por el pacto y el repacto, y un futuro incierto, es capaz de muchas cosas.