- Aún sin llegar a impactar,
Mayorga debió imponerse ante un Spinks que se dedicó a huir
Edgard Rodríguez C. [email protected]
El nicaragüense Luis Pérez saltó al entarimado con una impetuosidad escalofriante, que superó los márgenes de nuestras expectativas y con una estupenda demostración de energía y carácter, retuvo su corona mundial de las 115 libras de la FIB anoche en Atlantic City.
Sin embargo, su formidable exhibición, no bastó para disimular la frustración y el dolor que ha causado en nuestro país, el despojo del cual fue víctima Ricardo Mayorga, a quien los jueces, y no Cory Spinks, le arrebataron sus títulos welter del CMB y la AMB.
Y por si eso no fuera suficiente para agujerear el orgullo que habían provocado en los fanáticos nicaragüenses los campeones mundiales, Rosendo Álvarez debió conformarse con un empate en su pelea contra Víctor Burgos, a quien había superado ligeramente.
Lo que debió ser una noche de impactos para la historia boxística nacional, terminó convertida en una jornada frustrante. Pérez se excedió en su dominio sobre Félix Machado, a quien venció mediante una contundente decisión unánime 119-109, 117-111 y 115-113.
Rosendo no pudo alcanzar los niveles de calidad que mostró en el pasado frente a rivales de más calibre, sin embargo, alcanzó cierto dominio ante un incómodo Burgos, que se movió en todo instante y se detuvo con mucha valentía a intercambiar metralla.
Pero lo más increíble ocurrió con Mayorga, quien sin llegar a mostrar todo el poderío y el ímpetu que lo habían llevado a la cima del boxeo mundial, lanzó los mejores golpes, ejerció una presión constante y mostró agresividad, frente a un Spinks cuyo único propósito pareció ser terminar de pie el decimosegundo asalto.
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