Rosendo Álvarez conecta con solidez a Víctor Burgos, en una de las pocas ocasiones que lo pudo cazar el nicaragüense.

¡Sufrió Rosendo!

Frente a un complicadísimo y valiente Burgos Edgard Tijerino M.Enviado especial [email protected] ATLANTIC CITY.- Mientras esperaba el fallo, me sentí frío como una tumba. En una pelea de paisaje confuso y silencioso, con el tiempo acortándose dramáticamente mientras la angustia crecía y nos colocaba emocionalmente contra las cuerdas, Rosendo Álvarez logró rescatar del mar de […]

  • Frente a un complicadísimo y valiente Burgos

Edgard Tijerino M.Enviado especial [email protected]

ATLANTIC CITY.- Mientras esperaba el fallo, me sentí frío como una tumba.

En una pelea de paisaje confuso y silencioso, con el tiempo acortándose dramáticamente mientras la angustia crecía y nos colocaba emocionalmente contra las cuerdas, Rosendo Álvarez logró rescatar del mar de las dificultades, el cinturón mundial minimosca de la AMB, con un fallo de empate.

Escuchar el 114-114 de la última tarjeta, después de un conteo en contra 115-113 y otro a favor 116-112, fue como un bálsamo para nuestras preocupaciones.

Y es que todo fue difícil. Como estar entrando y saliendo del pozo de las serpientes.

Vimos cómo el azteca Víctor Burgos atrajo a Rosendo hacia un laberinto de complicaciones, haciéndolo fallar constantemente, soportando con valentía la presión, y siendo lo suficientemente atrevido para cambiar golpes, disputar el centro del ring, sorprender con sus parábolas violentas que el radar de Rosendo no podía captar a tiempo, y cerrar fuerte en forma irrespetuosa.

En esta ocasión, Rosendo no fue consistente golpeando frente a un adversario de permanente e indescifrable movilidad, y al no poder fijar el blanco, intensificó la presión tomando mayores riesgos y quedando expuesto a los contragolpes de Burgos.

Nunca imaginamos una pelea tan escabrosa. Menos mal que siempre estuvimos claros de que Burgos no tenía la dinamita necesaria, y que se refugiaría en la posibilidad del largo plazo.

¿Fue la batalla con el peso lo que impidió que Rosendo creciera prevaleciendo en la recta final? ¿qué tan bien informado estaba sobre el estilo poco ortodoxo de Burgos? ¿se sintió inutilizada la esquina para aplicar variables o el nica no estaba respondiendo a modificaciones?

REVISEMOS ESTOS DETALLES:

El jab zurdo de Rosendo, siempre veloz, certero y dañino, incluso contra un rival como “Finito”, casi no se vio. Sus combinaciones de golpes, se perdieron mucho en el vacío o llegaron sin el poder necesario; en los cambios de golpes, no pudo establecer diferencias y pareció buscar una mano definitiva sin la claridad de panorama requerida.

¿QUÉ FUE LO MEJOR?

Lo mejor que ofreció fue esa presión intensa, round tras round, ignorando las circunstancias, recibiendo para poder disponer de espacio y conectar. No fue una gran pelea, pero sí tensa, insegura, llena de situaciones imprevisibles, y consecuentemente interesante.

Consciente de que el mejor movimiento es el que el rival no espera, y que el mejor plan a realizar es el que no se conoce, Burgos hizo méritos para obtener un reconocimiento a sus habilidades, que tenía largo rato de andar buscando.

El poco público, no estuvo de acuerdo con el fallo porque quería un vencedor, pero yo salté de mi butaca celebrando que Rosendo logró retener su corona. En ese momento, ya me sentí frío como una tumba.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí