Sangre y ruedas

José Adán Silva [email protected] El día comenzaba muy bien. No eran las cinco de la madrugada, el sol no amenazaba con salir, y él, muy alegre en la oscuridad, llevaba 22 mil córdobas en la bolsa y una pistola al cinto. Escuchó a sus espaldas acercarse un vehículo y de pronto escuchó el frenazo y […]

José Adán Silva [email protected]

El día comenzaba muy bien. No eran las cinco de la madrugada, el sol no amenazaba con salir, y él, muy alegre en la oscuridad, llevaba 22 mil córdobas en la bolsa y una pistola al cinto.

Escuchó a sus espaldas acercarse un vehículo y de pronto escuchó el frenazo y el chirrido de las llantas al hacer fricción con el asfalto. Fue algo rápido: la pistola apareció en su mano derecha, y sólo un segundo después de escuchar la frase “si te movés te mato”, accionó el gatillo y sonó el disparo.

Dámaso Borge, hombre bravo de barba y gorra que se dedica a vender queso, no la pensó dos veces cuando le metió un balazo en la barbilla al hombre que, desde un taxi ajeno, le quiso robar la plata.

El herido, identificado por la Policía como Wilfredo Vásquez, resultó ser el cabecilla de una banda de asalta taxis y abigeos que la madrugada del domingo 30 de noviembre asaltó al menos a cinco taxistas, secuestró a uno y persiguió a balazos a otro, en una infernal noche de ruedas, balas y violencia, que terminó cuando Borge defendió su bolsa y mandó al Hospital Alemán – Nicaragüense al que quiso robarle.

El asalto a Borge fue el final de una serie de actos de violencia que, según el jefe de Auxilio Judicial del Distrito Seis de la Policía, subcomisionado Ricardo Suárez Hernández, comenzó en una calle oscura del barrio Lomas de Guadalupe, siguió en Los Laureles Norte y terminó en la entrada a Sabana Grande.

La primera víctima fue Indalecio Antonio Torres, quien montó a tres personas en el Malecón de Managua y los llevó a la entrada de Lomas de Guadalupe; ahí, mientras le pagaban el servicio, apareció un grupo de hombres enmascarados, armados de fusiles, pistolas y cuchillos.

Bajo la fría amenaza de un arma, lo obligaron a agacharse dentro del taxi, y la mayoría de ellos, unos siete hombres, se escondieron a los lados, en espera de otro vehículo al cual asaltar, mientras uno se hacía pasar como un taxista en problemas.

El que iba a ser el número seis, Elvin Oniel López, conductor del taxi Hyundai gris, placas T-11 650, miró sospechosa la situación de un taxi estacionado en plena calle oscura a las 2:00 a.m., y prefirió retroceder antes que arriesgarse. En eso estaba, cuando vio que un grupo de hombres apareció de la oscuridad y corrieron hacia donde él estaba, por lo cual apretó el acelerador, giró bruscamente, y escapó del lugar.

Por el retrovisor vio que los hombres abordaron el taxi y salían tras él, en una peligrosa persecución a alta velocidad, acompañada de balazos que le rompieron los vidrios y dañaron la carrocería de su unidad.

Como pudo, López se escabulló ileso para ir a poner la denuncia en la Policía. Los asaltantes, con el secuestrado dentro de la cabina, y furiosos porque se les escapara una víctima, se trasladaron a la entrada de Sabana Grande, donde vieron a un solitario transeúnte que caminaba tranquilo a orillas de la pista.

Frenaron y se detuvieron bruscamente al lado del hombre. “Si te movés te mato”, advirtió Vásquez, el cabecilla de la banda que iba en la silla delantera derecha del taxi, quien posiblemente no contó con la audacia de Dámaso Borge, el vendedor de queso que lo mandó al Hospital Alemán – Nicaragüense con una bala en la barbilla.

El herido fue trasladado al hospital por Torres Mercado, a quien la banda había asaltado y secuestrado horas antes; fue llevado en el mismo taxi que usaron para asaltar, el cual quedó estacionado en el parqueo del Hospital Alemán – Nicaragüense. En la puerta delantera derecha se observaban manchas de sangre.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí