Edgard Tijerino M.Enviado especial [email protected]
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Y ahora a fajarse
Edgard Tijerino M.
Enviado especial
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ATLANTIC CITY.- ¡Qué bueno! El primer temor ha sido desvanecido amigos. Pueden dormir con tranquilidad.
Cada uno de los tres púgiles nicas que colocarán en la hamaca de los riesgos sus cinturones mundiales, derrotaron a la báscula, incluido Rosendo Álvarez.
Permítanme secarme el sudor.
Desde lo ocurrido en el Hotel Hilton de Las Vegas en aquel noviembre de 1998, cada vez que Rosendo Álvarez sube a pesarse, siento un vacío en el estómago y un nudo en la garganta.
No puedo evitarlo. Además, cierro los ojos y cruzo los dedos.
Ayer en el Hotel Ballys, Rosendo suministró algo de suspenso cuando llegó tarde y fue necesario que le hicieran un par de llamados por los parlantes.
Antes de ese momento, Ricardo Mayorga, con su actitud de siempre, como si fuera a tragarse el planeta, había registrado 146 libras, igual que su oponente Cory Spinks.
El nicaraguense envió unas cuantas señales de advertencia, posó para las cámaras, y se retiró sin aspavientos acompañado de su mamá, que lucía el pelo rojo y relucientes anillos en todos sus dedos.
El boxeador del momento en el convulso boxeo mundial, dio la impresión de haberse cultivado en un entrenamiento consistente, y posiblemente lo veamos ofrecer hoy otra impresionante demostración.
Spinks, tan serio como la Esfinge egipcia, marcó también 146 libras y de inmediato tomó distancia, pero tuvo que arrimarse a Mayorga para las fotos, a la orilla de la dentadura de Don King.