José Adán Silva [email protected]
Llegaron como en los viejos tiempos: a pie durante varias cuadras, con equipos móviles a todo volumen sonando aquellas canciones testimoniales de los años de la Guerra Fría; las banderas rojinegras agitadas al viento, los puños en alto; consignas de viva voz a todo pulmón y pancartas de manta y cartón que llevaban un nombre en común: Juana Méndez.
De los semáforos de El Zumen, a los Juzgados de Managua. Ese fue el trecho que más de un centenar de personas, en su mayoría mujeres, recorrieron ayer durante una marcha de apoyo de “las mujeres sandinistas” a la Juez Primero de Distrito del Crimen, Juana Méndez.
Rita Fletes, diputada de la Asamblea Nacional que encabezaba la marcha, dijo que la misma se realizó como un respaldo popular a la dignidad de las mujeres que actúan en el Poder Judicial, principalmente a las jueces Ileana Pérez, Gertrudis Áreas y Juana Méndez.
Según la diputada, la dignidad de estas mujeres de la justicia se ha estado “pisoteando” y “violentando” al “restarle méritos a sus fallos apegados a Derecho”.
De las tres jueces que ella menciona, sólo Gertrudis Áreas no se ha visto envuelta en un fallo polémico. Pérez dictó una sentencia favorable por delitos sexuales a favor de Silvio Conrado, empresario sandinista, y Méndez dejó en libertad bajo fianza al ex presidente Arnoldo Alemán y a su antiguo socio Byron Jerez, ambos acusados de actos de corrupción y lavado de dinero.
DE ROJO Y NEGRO SANDINISTA
Durante la marcha, las mujeres coreaban consignas a favor de Méndez: ¡Solidaridad! ¡Apoyo total! ¡Juana Méndez, Juana Méndez! ¡Justicia para el pueblo! ¡Respeto moral a las decisiones judiciales! ¡Independencia! De fondo, la canción Las mujeres del Cuá, de Carlos Mejía Godoy, se confundía con el bullanguero sonar de una banda filarmónica.
Al llegar a los Juzgados, los marchistas entraron con la misma tónica al complejo judicial y coparon los pasillos, hasta agruparse en las afueras del despacho de Méndez, desde donde con aplausos y vivas, pedían la presencia de la juez.
Tras unos minutos de impaciencia, apareció la aludida figura que requerían las autodenominadas “mujeres sandinistas”. Sonriente, custodiada de tres agentes policiales, y vestida con los colores rojo y negro de la bandera sandinista (por casualidad, dice ella), la juez Méndez se aproximó a la masa de gente, que estalló en júbilo de aplausos y consignas.
Una mujer, sofocada entre el tumulto, se arrimó hasta donde Méndez, para leer unas palabras de respaldo. Ambas, la juez y su simpatizante, estaban de pie sobre unos bancos, sonriendo al tumulto que, como si de una artista se tratase, le lanzaba rosas rojas y flores amarillas.
LA JUEZ Y LA VIRGEN
No faltó un simpatizante, que extasiado ante la juez, lanzó el tradicional grito de las religiosas fiestas marianas ¿Quién causa tanta alegría? La respuesta fue en coro: “Juana Méndez y su justicia divina”. Ella sonrió.
Anunciando que estaba afectaba de la garganta, Méndez agradeció los gestos de apoyo y cariño, y dijo que esto “es lo que necesitan las instituciones de Nicaragua”.
“Nosotros, los jueces, que estamos ejerciendo las funciones de administradores de justicia, somos sus jueces, y la presencia de ustedes, marca la diferencia para que los jueces que están ejerciendo la administración de justicia continúen siendo jueces del pueblo”, expresó.
“Hay sectores que no están conformes porque no tienen sus jueces, los jueces de los ricos, y les está molestando que el Poder Judicial está repleto de jueces del pueblo, y ese es un camino, que vengan a respaldar sus instituciones, porque de esa manera, tendrán asegurada una justicia para el pueblo”, expresó.
Una vez terminado su corto discurso, se escucharon las consignas, se cantó el Himno Nacional y ella, como en campaña electoral, cargó niños, recibió abrazos de viejitas y mujeres y aprisionó en sus manos, las rosas rojas y las flores amarillas que desde abajo le tiraban.