Rhina Cardenal Debayle
La democracia comienza por el derecho de los pueblos a elegir a sus gobernantes y el nuevo pacto nos quiere arrebatar hasta ese principio.
En las elecciones municipales del 2000, en las que debido a la falta de credibilidad en la transparencia del gobierno del doctor Aleman, sus dedazos, y sus trampas y pactos para descalificar a dignos competidores, las fuerzas democráticas fuimos separadas a las elecciones, resultando en una victoria electoral para el FSLN en los principales municipios del país. Sin embargo, institucionalmente, los nicaragüenses votamos por gobiernos municipales de cuatro años sobre los cuales tenemos derecho a “evaluar” su rendimiento en las programadas elecciones el próximo año.
Ahora, debido a un nuevo y asqueroso pacto, a cambio de la libertad del doctor Alemán, nuestros supuestos representantes, las supuestas “fuerzas democráticas” en contubernio con los “enemigos de la democracia” pretenden imponernos por más tiempo dichos resultados, violentando los principios elementales de la democracia.
Lo más doloroso de esta penosa situación es que los supuestos representantes de la democracia, léase PLC, son quienes están acribillando nuestros derechos.