“Soy un científico con corazón”

Nació hace 52 años, precisamente cuando en su país, Japón, pululaba el hambre. Y su familia, no escapó a la coyuntura. Así comienza a hablar de su vida, Masa Iwanaga, un genetista y científico agrícola, que tras la experiencia se empecinó en estudiar Ciencias de la Agricultura, para ayudar a mitigar el hambre en el […]

  • Nació hace 52 años, precisamente cuando en su país, Japón, pululaba el hambre. Y su familia, no escapó a la coyuntura. Así comienza a hablar de su vida, Masa Iwanaga, un genetista y científico agrícola, que tras la experiencia se empecinó en estudiar Ciencias de la Agricultura, para ayudar a mitigar el hambre en el mundo, actitud que lo ha llevado a ocupar la dirección del Centro Internacional de Mejoramiento Genético del Trigo y Maíz, con sede en México, ¡ el más grande del mundo !

Amparo Aguilera [email protected]

Entrelaza las manos como en espera del rosario, de preguntas, que le esta por venir. Es delgado como la mayoría de los orientales, y un tanto “desaliñado”. Al punto que viste una corbata de figuritas, de color cielo, que conjuga con una camisa de vestir blanca y un pantalón azul.

En su cuerpo no hay rastro alguno de su bien lograda carrera. Ni en su actitud, arrogancia. Tampoco huellas del hambre que padeció en la década del 50, en su país de origen. A no ser por sus recuerdos, que de entrada los explica, como haciendo notar que su “cordón” umbilical, su vida, se nutrió de aquella coyuntura.

Esta es la primera impresión que deja ver, Masa Iwanaga, uno de los expertos agrícolas, de más renombre en Latinoamérica, que funge como director general del Centro Internacional de Mejoramiento Genético de Maíz y Trigo, con sede en México.

Esta institución fue reconocida a nivel mundial, por la llamada revolución verde, que consistió en triplicar la producción, de 700 kilos del trigo, por una manzana y un cuarto, a dos toneladas en México, India, Pakistán, Banglades. Lo que le mereció el premio Nóbel en 1970.

-¿Este hecho, para usted, es un reto actual?

-“No, precisamente. Pero sí, reconozco, que me gustaría ganar otro Nóbel con el mejoramiento genético del maíz”.

– Eso suena a procesos transgénicos

“El mejoramiento no tiene nada que ver con ingeniería genética. En el Centro lo que hacemos es mejorar el contenido del maíz, en proteínas, usando el mejoramiento convencional.

Sin usar biotecnología, porque nuestra meta es conseguir granos más resistentes a las plagas y enfermedades, a sequías y a temperaturas calurosas.

Por ejemplo en Trigo, hemos creado semillas que dan plantas más pequeñas, de manera que cuando se les aplica fertilizantes y agua, producen bastante. Contrario a la anterior variedad, que con fertilizantes y agua crecía mucho, y cuando el viento soplaba, botaba la planta.

– Tomando en cuenta que el Centro, que usted preside, partió del Trigo con buen suceso,¿ qué los hizo enfocarse en el Maíz?

Porque es también es un cultivo importante, después del arroz y el trigo, que se espera que dentro de 20 años, sea un cultivo más importante. Entonces estamos trabajando en mejorarlo, aunque no es fácil porque hay que adaptarlo al clima tropical, enfrentando más plagas, enfermedades y sequías, que en climas temporales como los de Estados Unidos y Europa no se dan.

– ¿Cómo van los resultados, porque entiendo que en Nicaragua la cosecha de esas variedades avanzan?

Bueno, el maíz sufre como gente. Pero en Nicaragua, uno de los países con los que más trabajamos, todo va bien. Aquí (en el país) trabajamos con el INTA (Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria).

Con mi visita logré chequear como avanza la cosecha. Y pude constatar que los científicos del INTA, están bien educados, pese a que Nicaragua es un país pobre. Además son confiables y trabajan con los campesinos, quienes están produciendo maíz criollo con nuestro maíz moderno, que luego deberán comparar para validar la producción.

– En este sentido ¿cuáles son las ventajas del maíz que ustedes mejoran, sobre las variedades tradicionales en términos de seguridad alimentaria?

Nuestras variedades son nutrinta amarillo, por ejemplo, (también Tlayolli, Batampa Africana, Catacama, NB- Nutrinta, HQ-Inta 991, 993…) que no sólo están siendo tolerantes a sequías… sino también a bajo contenido de Nitrógeno en Suero, que se pueden producir sin fertilizantes.

Esto es muy importante para los campesinos, porque se ahorran en comprar químicos, con la confianza de que pueden cosechar suficiente para la comida de la familia, porque con las nuevas variedades producen, alrededor de dos toneladas por parcela, con un maíz apto para cualquier temperatura y con el doble de aminoácidos, como linicia y trictófano que ayuda a los niños a crecer más fuertes y a los animales como los pollos y cerdos a crecer más rápido”.

-Qué pasa con el valor de este maíz, en el mercado…

“Todavía no sabemos cómo acontecerá en este país. Pero en el caso de Asia y África, normalmente el precio se incrementa en un 10 y 20 por ciento, más que el normal, porque es más nutritivo (su nivel proteínico oscila entre los 14 y 18 por ciento), y los agricultores o personas dedicadas a la crianza de animales no requieren mezclar los alimentos con soya, para alimentar el ganado, los pollos y los cerdos. A lo que sumamos los beneficios para el humano”.

– Esa ventaja porcentual, podría materializarse en Nicaragua…

-“No lo sabemos porque apenas estamos iniciando nuestras validaciones del maíz mejorado”.

-Insisto porque estamos de cara un Tratado de Libre Comercio que negocia Centroamérica con Estados Unidos (conocido como Cafta en inglés), el cual entre sus implicancias, figura para los agricultores una competencia aparentemente desleal, tomando en cuenta que los agricultores estadounidenses están siendo subsidiados por su gobierno, lo que se traducirá en competencia en los precios de consumo…

– “Yo no conozco bien el tratado. Pero creo que los agricultores nicaragüenses tienen ventajas, porque en Estados Unidos no se produce yuca, frijol ni cacao, y eso se podría exportar.

Por otro lado, en el caso del maíz, no veo problemas. Porque el maíz nicaragüense es diferente al estadounidense en sabor. Por ejemplo el arroz de Japón es diferente al del resto de Asia.

Y aunque es más caro, nosotros lo preferimos por el sabor, más que el de Tailandia, por ejemplo. Nuestro arroz lo comemos con palillos y su sabor es especial”.

– Entonces, para usted la elección es cuestión de cultura…

“Nicaragua, específicamente, tiene una historia que parte del maíz, su principal cultivo. Aquí (en el país) un nicaragüense consume 55 kilogramos de grano al año y eso cuenta. Yo, incluso, creo que con la nuevas variedades mejoradas, los productores nicaragüenses tendrán más oportunidad en el tratado. Entonces no hay que asustarse”, concluye.

SU VIDA Y SU MADRE

Es casado y tiene un hijo, nacido en 1982.

Licenciado en Ciencias de la Agricultura, con doctorado en Mejoramiento Genético de la Papa.

Su carrera internacional la inició en Lima, Perú en el Centro Internacional de la Papa, donde trabajó de 1979 a 1989. Luego se trasladó a Colombia, como jefe del Programa de Recursos Genéticos en el Centro Internacional de Agricultura Tropical, hasta 1993.

Tras esto fue directo adjunto del Instituto Internacional de Fito- Genéticos en Roma Italia. Para luego dedicarse como funcionario gubernamental en Japón y volver al campo internacional, en el 2002, en el centro que de momento preside. Habla tres idiomas: inglés, japonés y español

Aunque también dice que entre sus puntos fuerte, destaca su buena salud. Tan es así que, según Masa Iwanaga nunca dejó de ir a la escuela ni el trabajo por enfermedad alguna

Lleva el control a 900 empleados, que tiene a su cargo en el Centro Internacional de Mejoramiento Genético del Maíz y Trigo, con sede en México. Aunque siempre dice, que su gran ventaja es que es un científico con corazón.

Tolerante a los Cambios

A Masa Iwanaga, no le asustan los cambios. Por ejemplo, para él los procesos transgénicos no son nocivos. “Como científico no voy a rechazar esta posibilidad. Si yo pienso que es la única manera de mejorar maíz y trigo, sin riesgo para consumidores y el ambiente, entonces la aplico”, comenta.

Adelanta, que en el futuro el Centro Internacional de Mejoramiento Genético de Maíz y Trigo, podría hacer uso de la biotecnología, “siempre y cuando una sociedad decida aplicarla en sus cultivos”, aclara. Aunque en Kenia, ya lo están haciendo con el maíz, por decisión gubernamental.

Sin embargo todavía no se atreve a decir con, exactitud, hacia dónde apunta la Agricultura en el mundo. “Porque pese a su importancia, la gente la olvida y los gobiernos también”, expone. Razón por la cual, a su juicio, no esta garantizada la seguridad alimentaria en el planeta.

“La población esta aumentando. En los próximos 15 años se espera a 8 mil millones de personas en el mundo, osea dos mil millones más respecto a las estadísticas actuales. Y ya no hay áreas para cultivar. Entonces el reto para la comunidad internacional es cómo producir comida suficiente para tanta gente, en los mismos espacios de cultivos”, advierte.

NICARAGUA, “ ES UN MODELO”

Según Iwanaga, la única referencia de Nicaragua, antes de su arribo al suelo patrio, era la “violencia y la guerra “de la década de los 80. “Pero en mis dos días de visita, (25 y 26 de noviembre), la imagen cambió, porque he encontrado paz y mucha organización”, refiere.

“Además veo a un gobierno que le da importancia a la Agricultura, a través del Inta, y pienso que este país esta avanzando bien hacia esa dirección, para lograr más productividad y salir de la pobreza”, apunta.

Inclusive, añade, que en los próximos años, ampliarán las validaciones de semillas mejoradas en el país, probablemente con el apoyo de la Fundación Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (Funica).

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