Curt Schilling hará una combinación letal con Pedro Martínez.

El dúo dinámico

Edgard Rodríguez C. [email protected] Los súper lanzadores, esos que son capaces de ponchar cuando incluso una pelota dentro del infield es tan dañina como un hit, pero sobre todo, que infunden temor en el corazón de su adversario, por lo general no vienen en parejas. Walter Johnson se las arregló solo en sus días de […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Los súper lanzadores, esos que son capaces de ponchar cuando incluso una pelota dentro del infield es tan dañina como un hit, pero sobre todo, que infunden temor en el corazón de su adversario, por lo general no vienen en parejas.

Walter Johnson se las arregló solo en sus días de esplendor y grandeza con los Senadores. Roger Clemens tampoco tuvo buen acompañamiento en su estadía en Boston.

Sin embargo, los Dodgers de finales de los cincuenta y principios de los sesenta, podían darse el lujo de utilizar el lunes al espectacular Sandy Koufax y el martes apelar al poder y consistencia del no menos brillante Don Drysdale.

En los años cuarenta, los Bravos de Boston venían con Warren Spahn primero y después con Johnny Sain. Luego, tres días de lluvia. Pero entre ambos, hicieron estragos para sin duda, convertirse en una de las mejores “mancuernas”.

El reciente aterrizaje de Curt Schilling en Boston, ha provocado inquietud en el Bronx y desesperanza en Toronto. Mientras tanto, los Medias Rojas celebran la reunión de dos fantásticos brazos que podrían acabar con la maldición.

¿Cómo funcionarán Curt Schilling y Pedro Martínez? No es necesario ser científico para sospechar que entre ambos pueden terminar con el imperio de los Yanquis, pero en el beisbol nadie sabe con certeza qué ocurrirá.

Schilling viene de una temporada recortada por una lesión, una intervención quirúrgica y un escaso respaldo de sus ex compañeros. Pero en medio de su discreto registro de 8 y 9, dejó impresas sus huellas con 194 ponches en 168 entradas.

Martínez es el competir más brutal que existe en el juego. Bajo su apariencia amistosa y su diminuta figura, hay carabinero preciso, devastador e intimidante, capaz de una recta de 97 millas y al instante de un cambio que llegue a 68.

Pero desde que se cante el play ball de la próxima temporada, ambos estarán bajo la lupa de los análisis y de las comparaciones con los mejores dúos de la historia. ¿Serán como Koufax y Drysdale o como el mismo Schilling y Randy Johnson?

Schilling y Johnson han sido de los mejores. Distintos y a la vez parecidos. Dicen que Schilling es un hablador nato y se expresa con la misma propiedad de cómo acorralar a un bateador, que sobre la política de EE.UU. en el Medio Oriente.

En cambio, bajo la prolongada cabellera de Johnson, que parece tomar fuego cuando va hacia la goma, hay un hombre silencioso y casi en actitud orante, que da la impresión de ser un levita, pero realmente se trata de un ejecutor implacable.

Ambos tiraron juntos en los últimos cuatro años (del 2000 al 2003). Pero su mayor brillo lo mostraron en el 2001, cuando Curt acumuló 22-6 y Randy 21-6 y llevaron a Arizona a la conquista de la Serie Mundial ante los Yanquis.

Al año siguiente se elevaron más. Schilling tuvo 23-7 y Johnson cerró con 24-5, pero los barrieron en la Serie Divisional y la economía de los Diamondbacks comenzó a flaquear. Así que la más temible mancuerna, ha sido disuelta.

¡QUÉ PAREJITAS!

Eddie Plank y Chief Bender de los Atléticos de Filadelfia, fueron el primer gran dúo en el beisbol. Sumando esfuerzos ganaron 439 juegos entre 1903 y 1914, a un promedio de 18 triunfos cada uno durante 12 temporadas.

Otras grandes parejas fueron Red Ruffing y Lefty Gomez en los Yanquis, Warren Spahn y Lew Burdette en los Bravos, Bob Feller y Bob Lemon en los Indios, Juan Marichal y Gaylord Perry en los Gigantes y Tom Glavine con Greg Maddux en Atlanta.

Ahora muchos ojos están atentos al desempeño de Mark Prior y Kerry Wood en Chicago y desde luego, a lo que harán Pedro Martínez y Curt Schilling en Boston.

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