María José Zamora
Nadie que ame a Nicaragua y anhele una vida digna para las grandes mayorías podría disentir del mensaje que el presidente Enrique Bolaños envió a la nación este 26 de noviembre.
El señor Presidente basó su discurso en datos reales y bien fundamentados, enumeró situaciones y casos que demuestran el desastre económico, moral y social imperante al momento de tomar posesión de su cargo el 10 de enero de 2001. Brevemente mencionó los logros que su Gobierno ha tenido en todas esas áreas y lo cerca que está Nicaragua, ahora más que nunca, de entrar a la HIPC. Por otra parte dejó bien claro que si Nicaragua no logra entrar a dicho programa, será responsabilidad de las bancadas mayoritarias de la Asamblea Nacional y no de Enrique Bolaños y su Gobierno.
Felicito y respaldo la valiente posición del Gobierno ante el juego perverso que protagonizan el FSLN y el PLC. La excarcelación de Arnoldo Alemán es una bofetada al pueblo de Nicaragua y un acto de soberbia y cinismo imperdonable del señor Daniel Ortega.
Tres frases del mensaje presidencial me parecen dignas de reflexión: “Los verdaderos líderes no traicionan a su pueblo”; la excarcelación de Alemán “es causa de luto para la justicia en Nicaragua” y toda esta situación lo que demuestra es “la crisis moral y ética de los caudillos”.