Pornografía

Ricardo Narváez R. Esperando la luz verde en el semáforo del Puente Larreynaga, en Managua, un vendedor ambulante me propició una cita visual con la revista “Afrodita”, cuya portada mostraba a una bella mujer con los senos al desnudo. Ni un pedazo de papel (pues un pedacito no hubiera dado abasto) le servía a la […]

Ricardo Narváez R.

Esperando la luz verde en el semáforo del Puente Larreynaga, en Managua, un vendedor ambulante me propició una cita visual con la revista “Afrodita”, cuya portada mostraba a una bella mujer con los senos al desnudo. Ni un pedazo de papel (pues un pedacito no hubiera dado abasto) le servía a la señorita para taparse lo que la naturaleza o el bisturí le brindaron.

Luego, estando en Migración y Extranjería donde realizaba un trámite, me encontré por segunda ocasión con la susodicha y sus voluminosos encantos, esperando sobre una banca dentro del ente gubernamental mientras su vendedora se “despachaba” un chancho con yuca del cafetín. Así como yo me topé con ella en dos ocasiones en un mismo día, asimismo niños, ancianos, señoras, sacerdotes y cualquier persona se vuelve una potencial víctima de los poderes de Afrodita.

¿Dónde están los procuradores de la niñez, adolescencia, derechos humanos, Mifamilia, Alcaldía de Managua, Policía Nacional, Ministerio de Gobernación?

Aparte de esperar con ansias sus generosas quincenas, ¿se podrían tomar la molestia de regular qué y qué no se debe mirar en la vía pública y dentro de instalaciones gubernamentales?

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí